lunes, 23 de mayo de 2011

Ojalá me equivoque y no carguen contra los indignados

Una breve reflexión. Puesto que ya no hay elecciones de por medio y antes de preparar las siguientes, los políticos se van a quitar las máscaras. De hecho, el PP la noche de su victoria evitó pedir elecciones anticipadas y al día siguiente es lo primero que hizo María Dolores de Cospedal mientras buscaba en su GPS las cortes de Castilla-La Mancha, comunidad que presidirá en breve.

Los guerreros mediáticos van a cargar contra los movimientos ciudadanos. Ojo, los de de un bando y los del otro. El PP considera que todavía podría haber sacado mejores resultados y el PSOE está buscando culpables en todas partes. También me anticipo a la jugada, aunque no me las voy a dar de clarividente: el PSOE hará muy poca autocrítica, porque esa práctica significaría cortar cabezas y los políticos españoles hace muchos años que perdieron la vergüenza. Por su parte, el PP se ve ya en la Moncloa, su objetivo primordial el 22M y siempre, e intensificará su violenta y esperpéntica oposición caiga quien caiga, aunque sea a costa de torpedear su tan amada España. De hecho, estarán rezando ahora mismo para que el país no levante la cabeza hasta dentro de un par de años.

El asunto del medio millón de votos de protesta, entre votos en blanco y nulos, quedará como una anécdota. Nadie va a tomar nota. Algunos ya lo sabíamos, ¿verdad? Me parece de una ingenuidad enorme que alguien creyera que nuestros políticos o instituciones se inmutaran por este tipo de protesta.

Como el resto de partidos no tienen un gran respaldo mediático ni financiero, su lectura de las elecciones va a quedarse entre las cuatro paredes de sus sedes. Así de duro.

Vamos a presenciar ataques indiscriminados contra una rebelión democrática de gran calado histórico a la que intentarán hacer añicos. La única forma de frenar este exterminio anunciado es que en otros países europeos imiten la iniciativa española. Los estadounidenses están convencidos de que es una continuación de las revueltas islámicas. No es exactamente lo mismo, pero puede que no sea descabellada la comparación. A pesar de que nuestro sistema dista bastante de lo que se entiende por una dictadura, la propagación por Internet y el consenso social sí son equiparables.

Insisto, excepto una propagación más allá de los Pirineos, auguro malos tiempos para la democracia real. Por desgracia, lo que hagan griegos y portugueses se la trae al pairo a todo el mundo. Y en cuanto a Italia, el estallido es inevitable. O sea, que se analizará aparte, como una reacción normal ante la tiranía de Berlusconi. Por tanto, la clave está en Francia, Holanda, etc.

Ojalá me equivoque. Ya erré de plano al creer que desalojarían las plazas españolas. Y me alegro.

Imagen vía En positivo

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