De la gente que te adelanta por la izquierda o por la derecha y te corta el paso hacia el cajero y cuando se da cuenta de que no funciona, en lugar de avisarte, se larga mirando hacia otro lado. De la impunidad de los políticos, sindicalistas, banqueros, principescos, cortesanos y plebeyos que roban sin sufrir escarnio alguno. De las arbitrarias tomas de conciencia de la sociedad. Lo mismo se manifiestan por la anulación de una corrida de toros que se quedan en casa cuando se destruyen millones de puestos de empleo y, para colmo, se disparan los precios. Ah, y la culpa es de los trabajadores.
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