Los niños sabrán tomar ejemplo. Después de que España ganase la Eurocopa, el expolio al estado del bienestar seguía allí. A pesar de los esfuerzos del bravo Rajoy y del fiel Felipe de Borbón, la felicidad era tan supérflua y el dolor por los últimos escándalos políticos y económicos tan grande, que incluso el más tarugo de los españoles tuvo que mirar a los ojos de la realidad. Para contrarrestar el golpe, las patrióticas, intelectuales y concenciazadas Esperanza Aguirre y Ana Botella pusieron patas arriba sus dominios, Madrid y aledaños. Pero la juerga duró lo que duró (un día) y la tasa del paro siguió en sus cinco (millones).
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