domingo, 26 de octubre de 2014

La amistad, KO por (el) Sistema

Por favor, que ninguno de mis amigos se vea amenazado por mi artículo. Para mí la amistad es uno de esos temas tabú que me interesan especialmente y no puedo ni quiero defenderme de susceptibilidades ajenas. ¿Queda aclarado? Pues, adelante.

Que entre tantos libros de autoayuda que acorralan al resto de secciones de las librerías no haya apenas referencia a la amistad debería dar que pensar.

Si el Sistema nos impele a sacar lo mejor de nosotros mismos; si el miedo al futuro corona nuestras cabezas; si la moda que impera es lo personalizable, lo diferente y si sólo formamos piña cuando alguien, sin abusar, nos convoca para gritar un mismo lema; entonces, es complicado eso de cultivar la amistad.

Decía alguien que un amigo es que el te critica en persona y te elogia por la espalda.

¿Pero quién dedica su tiempo a buscar soluciones a los posibles problemas de un amigo? ¿Quién se atreve a decírselo a sabiendas de que el otro le recordará que nadie es perfecto?

sábado, 25 de octubre de 2014

De secundaria a primaria sin pasar por el psiquiatra (memorias de un sustituto, volumen 213)

Héme aquí, tan de repente, cambiado de profesor de inglés para mozalbetes de hasta 18 años a maestro multiusos para infantes.

¿Por qué? Pues porque dejé la opción marcada "disponibilidad para primaria" y tuve la suerte (discutible) de quedarme con una sustitución en un colegio. Yo, que tenía experiencia en clases de inglés para adolescentes y adultos, que tengo muchas tablas en el mundo editorial y la escritura creativa, que no tengo ni idea de cómo tratar a una criatura de, digamos, 8 añitos.

Como el hambre aprieta, accedo a tomar posesión. Y enseguida noto que el trabajo sin descanso no sólo no da un fruto tangible, sino que provoca molestias a distancia. Es decir, en las familias, que o me han puesto una cámara, o tienen el don de la invisibilidad y se filtran en mis clases.

lunes, 20 de octubre de 2014

Los profesores de instituto y su verdadera labor (miserias de un sustituto, volumen 745)

El sueño de algunos "profes" de secundaria.
En cada instituto en el que he estado me he encontrado con un batallón de profesores que resiste al sentido común y proclama a los cuatro vientos: yo enseño mi materia y punto; que los eduquen en los colegios.

Hablamos de enseñanza pública y de alumnos que tienen entre 12 y 18 años. Recordemos que en España es obligatorio estudiar hasta los 16. Es decir, los institutos están poblados de niños y adolescentes que no tienen otro remedio que acudir a los centros de secundaria. No van de motu propio ni tienen por qué cumplir con las expectativas del alumno ideal.

Si, además, ojeamos los distintos decretos educativos vemos cómo las normativas insisten en el seguimiento de los alumnos y en la importancia del proceso educativo (del Decreto de Secundaria de Catalunya: "el objetivo de la educación es formar al alumnado como personas", etc.). Podría poner que el objetivo es llenar de conocimientos científicos, matemáticos o literarios a los alumnos, pero la realidad es otra.

sábado, 18 de octubre de 2014

El colegio es mío (miserias de un sustituto, volumen 1.023)

Compañeros de trabajo bien avenidos y asentados.
Cuesta creer que en un centro de enseñanza público un puñado de hombres y mujeres se enroquen entre sus paredes, marquen su territorio y defiendan su estatus de veterano contra cualquier recién llegado.

Como entras en su casa te reciben con cortesía, pero sientes que ya te han sentado en la tribuna de los acusados y una vez empieza el juicio ya no hay manera de cerrarlo si no es con una sentencia firme.

Pasa en la mayoría de trabajos. El núcleo duro se siente inseguro a la que reciben un currículum. Y en cuanto ese papel muta en "el nuevo" (o la nueva) sus debilidades humanas les llevan a mostrarse encantadores, porque cualquier novedad resulta atractiva en los cortijos cerrados. El embrujo de lo nuevo dura poco (las personas, todas, acaban oliendo a algo terrenal). Eso en cuanto a los peones. Los jefes ya han iniciado el proceso: te están evaluando cuando todavía no has dado los buenos días.

En un colegio público todos deberían ser buenos compañeros y, dado que su puesto de trabajo no peligra, no tendrían que enseñar los dientes ante cualquier maestro que hable y piense con independencia. Si, además, peligra la plaza de alguno de los intocables entonces se complica la historia.

domingo, 12 de octubre de 2014

El día que partas en busca del conocimiento

La teoría es un poco complicada de entender, pero merece la pena que te esfuerces en ver si te parece lógica. Te lo advierto, eso sí, puede que no sea demasiado optimista.

Cuanto más sabes sobre diversos asuntos y cuanto más intentas arañar de todos ellos a la vez, más idiotas eres.

Al ritmo de vida que llevarás en el momento de leer esto, puede que esta teoría se dé tan por sabida que nadie se acuerde de que está ahí. De lo que no me cabe duda es de que me va a sobrevivir.

jueves, 9 de octubre de 2014

Año terrenal 2018

Un grupo de políticos muy españoles y algún catalán.
Bien por Santiago Segura que se ha estrujado los sesos rediseñando un guión que daba por hecho la creación de Eurovegas en Madrid.

Tiene razón (él, y las decenas de manos que le han ayudado en el guión). Lo peor de este país es que estamos condenados a cometer los mismos errores elevados a una potencia X, que es la única incógnita por despejar.

No sé si Catalunya se independizará, pero estoy seguro de que los gobernantes aquí y allá mantendrán un alto contenido en chorizo de baja ralea. Será de Vic o será de Guijuelo, pero será chorizo.

sábado, 4 de octubre de 2014

Asco

De la gente que te adelanta por la izquierda o por la derecha y te corta el paso hacia el cajero y cuando se da cuenta de que no funciona, en lugar de avisarte, se larga mirando hacia otro lado.

De la impunidad de los políticos, sindicalistas, banqueros, principescos, cortesanos y plebeyos que roban sin sufrir escarnio alguno.

De las arbitrarias tomas de conciencia de la sociedad. Lo mismo se manifiestan por la anulación de una corrida de toros que se quedan en casa cuando se destruyen millones de puestos de empleo y, para colmo, se disparan los precios. Ah, y la culpa es de los trabajadores.