Es curioso pero uno espera siempre una respuesta a este enigma: ¿qué es lo más importante en la vida? Con un poquito de inteligencia, es sencillo llegar a la conclusión de que deberían ser muchas cosas o personas, no un solo elemento. Sin embargo, en el fondo esperamos que alguien nos diga el secreto. De pequeño, y durante demasiados años, pensaba que lo más importante era ser bueno. Para mí eso equivalía a obrar como Jesucristo. En realidad, era un Jesús muy particular. Me lo había compuesto yo mismo a partir del catecismo, un libro ilustrado sobre el Mesías y fragmentos de varias películas. Resulta un tanto escandoloso que ni siquiera al hacer la Comunión ni el catequista ni el cura de marras insistiera en que tuviéramos una biblia. Llegué a pensar que sólo los sacerdotes tenían una.
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