domingo, 30 de noviembre de 2014

Vergüenza futura

El efecto Operación Triunfo sobre un PPero en un país de risa.
Miramos a los griegos clásicos con condescendencia. Localizamos el Monte Olimpo en cualquier mapa digital y nos parece mentira que creyeran que allí vivían Zeus y sus lacayos.

Pasamos las páginas de la Edad Media con desdén, sobre todo cuando tratan de ciencia, medicina, etc. Qué idioteces llegaban a hacer para nada. ¿Alguien sobrevivía a las sangrías? Una gripe era capaz de matar a una generación entera. Estúpidos.

martes, 25 de noviembre de 2014

Sin Estado, sin Gobierno

¿Hacen falta fotos como ésta para apelar a la justicia social?
Vivimos sin Estado porque no hay ningún mecanismo legal ni de carácter general ni extraordinario que impida el desalojo de su vivienda a una octogenaria. Los bancos mandan y la ley que impera es la de tanto tienes, tanto vales.

Diez mil cochinos euros de hipoteca no deben representar en las ganancias de los bancos, a cuya bonanza la anciana contribuyó, como todos, con el rescate, ninguna cifra capaz de levantar un uno por ciento.

jueves, 13 de noviembre de 2014

En defensa de Miki y Flo

Alguien tiene que dar la cara por dos profesionales de la comedia que nunca llegarán a alcanzar el estatus de estrellas del humor.

Me refiero a Miki Nadal y a Florentino Fernández, alias Flo.

Cada uno de ellos lleva entre quince y veinte años sin bajarse del candelero y a pesar de que siguen en edad fértil ya saben que cuando se retiren nadie los recordará en un país tan poco exigente con los humoristas como España. Un país en el que, desde que nací, Miguel Gila es venerado como el mejor en su profesión (sector televisivo) y en el que aún se recuerda con nostalgia a fenómenos de otra galaxia como el dúo Sacapuntas, Arévalo y otros personajes que en el Reino Unido no habrían hecho ni los lavabos de la BBC.

Hay que remontarse a finales de los noventa para asistir a la irrupción del último fenómeno televisivo del humor, Chiquito de la Calzada. Recordemos que José Mota ya tenía el culo pelado de hacer programas. Y sí, Joaquín Reyes ha resultado un feliz hallazgo, y no digamos Berto Romero (mucho mejor que su tío Andreu), pero por algún motivo no han llegado al vulgo. Ni siquiera el gran Wyoming, entrado en canas, carnes y años, lo ha conseguido (el sustrato mayoritario del pueblo español se resista a todo lo que huele a cultura y progresismo).

Pero yo quiero rendir homenaje a Flo y a Miki, que es el motivo anzuelo de este artículo.

Muy en el fondo, nos parecemos.

A los dos les sobran muchos kilos, como a mí.

La cámara los odia, igual que a mí.

Ninguno de los tres tenemos ni puta gracia.

Hasta ahí las semejanzas.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El secreto de Bretón (reflexión a partir de la lectura del libro)

Al hilo de la lectura de El secreto de Bretón, de Vicente Garrido, un ensayo-crónica que me ha parecido irregular porque juega con el lector hasta defraudarlo, pues no hay tal secreto, me surgen varias preocupaciones.

La primera: ¿cómo se puede considerar, digan lo que digan los expertos, que José Bretón no sufre ningún trastorno psicológico ni psiquiátrico? Los expertos alegaron en el juicio que se trataba de una persona normal. ¿Cuántas personas normales conocemos capaces de asesinar a sus hijos y, al cabo de unos minutos, flirtear con una conocida? Ni siquiera lo etiquetaron como obsesivo compulsivo a pesar de que no toleraba que nadie tocar a sus hijos con las manos sucias. También pasaron por alto su intento de suicidio a los 24 años.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Empleados más puteados del mes (Cash Converters)

Es una franquicia que no ha dejado de crecer con la crisis. Sin embargo, y a pesar de abrir nuevos locales, todo apunta a que les va fatal.

Lo primero que percibes es que los empleados no cobran incentivos por vender más, o si los reciben, son de pena. Haz la prueba. Intenta entrar cuando quedan diez minutos para el cierre. De repente, todos desaparecen hasta que a menos ocho minutos una voz cavernosa te invita a marcharte. Inmediatamente, la persiana cae como si fuera confeti.

Luego está el mal rollo entre ellos. El otro día un señor me atiende en la zona en la que te compran los productos, bastante sórdida siempre, y llegan dos compañeros con un avioncito teledirigido. Poco más y se los come. Delante de mí y sin reparos, les echó una bronca de mil demonios.