jueves, 2 de marzo de 2017

De la vida y la muerte

Tantas veces me he caído, y otras tantas me he levantado. Creo que aunque suene ingenuo hay que apelar a la Naturaleza cuando cada día nos ofrece un espectáculo de resurgimiento. Renace la hierba desde el pedregoso manto que parece incapaz de dar vida. Y, sin embargo, de la dureza de la masa inerte brota la vida a cada instante.

Hablo de un renacimiento simbólico, claro. Recuperarse de los varapalos de la vida está en el adn de los seres humanos y, seguramente, de cada ser vivo.

De lo que quiero hablar es de la incesante renovación en el espíritu y, más tarde (sin viceversa), en el pensamiento.