Ser Papa y querer cambiar la Iglesia tiene un alto riesgo. A los que pensaban que tendrían al Papa Francisco hasta en la sopa, servidor incluido, les estará causando extrañeza la desaparición del nuevo pontífice de los medios de comunicación. ¿Quién sopla ahora los clarines y trompetas de oro que durante dos semanas nos anunciaron que había llegado el Santo Padre de los humildes? Ni siquiera el sacrosanto Telediario, el espacio de noticias de TVE, el más visto y creído de España, a las órdenes siempre del partido que gobierna (el católico PP), se hace eco de la supuesta revolución del argentino Bergoglio. Uno, que a pesar de los años pasados, sigue traumatizado con el escandaloso asesinato nunca juzgado, nunca investigado suficientemente, del papa Juan Pablo I, se temió lo peor en cuanto Francisco empezó a dar muestras de rebeldía.
Opinión, cine, música, humor y mis artefactos literarios. Sígueme en Twitter: @dconsigomismo