jueves, 19 de mayo de 2011

De Roma a Lorca: unidos por el miedo

Raffaele Bendandi es un personaje extraño. Un sismólogo en tiempos en los que la ciencia no había prosperado demasiado, un cavalieri para Mussolini, y un autodidacta que en 1933 legó un sobre con predicciones de terremotos hasta el año 2025.

Lo interesante del caso es que vaticinó con aciertos algunas desgracias y se ganó la fama de clavirividente de los terremotos.

El pasado 11 de mayo, según sus escritos, un terremoto debía fulminar la ciudad de Roma, desde el Coliseo hasta la Basílica de San Pablo: un mensaje apocalíptico que muchos romanos se tomaron en serio hasta el punto de huir de la ciudad y dejar sus ocupaciones cotidianas.

Pues bien. No ocurrió nada parecido en Roma. Sin embargo, la ciudad de Lorca, en Murcia, se vio sobrecogida por un terremoto de 5,2 grados, que causó la muerte de nueve personas y numerosos daños materiales, sobre todo, tras los centenares de réplicas.

Según he constatado, a mucha gente le parece una casualidad sin importancia. Además, parece ser que Bendandi se basaba en sus cálculos en circunstancias tan alejadas de la ciencia convencional como las alineaciones planetarias.

En efecto, el pasado 11 de mayo se produjo una alineación entre seis planetas del Sistema Solar. Todos, excepto Saturno. ¿Casualidad?

Mensur Omerbashich, profesor de la Universidad de Cornell, respalda la hipótesis del sismólogo italiano al asegurarque “la sismicidad de la Tierra puede emerger como una respuesta natural a su alineación con otros cuerpos celestiales” y presenta convincentes gráficas analizando la relación entre los últimos terremotos importantes de la Tierra y una alineación planetaria que incluye al recientemente descubierto cometa Elenin.

Hasta aquí, bien. Unos sismólogos sostienen que los movimientos de los cuerpos celestes afectan a los terremotos. Otros aseguran que no. Sin embargo, el 11 de mayo se dieron dos hechos: una alineación de planetas y un movimiento sísmico de inusual potencia en Lorca.

Aunque la realidad siempre se ocupa de ponernos las cosas muy difíciles. Según informaba el diario El Mundo la semana pasada "la leyenda urbana cuenta que Bendandi, que murió en 1979, depositó en 1931 en la Academia Pontifica de las Ciencias un sobre con varias predicciones que abarcaban hasta el año 2025".

Sin embargo, la institución que se encarga de velar por el legado del sismólogo autodidacta se ha mostrado firme al notificar que esas predicciones no existen. Entre sus archivos, no existe ningún calendario de terremotos hasta 2025.

Lo cierto es que un porcentaje considerable de romanos decidieron ausentarse de Roma el día de autos, de manera que entre un 15 por ciento de comercios dejaron de abrir y más o menos la misma proporción de trabajadores decidieron tomarse el día libre.

Pero, ¿es esto cierto? ¿Alguien ha contado el número de establecimientos que no abrieron el 11 de mayo? ¿Alguien sabe cuánta gente dejó de ir al trabajo y los verdaderos motivos?

Todo son dudas, excepto que aquí y ahora estás leyendo una historia formada a partir de Internet, que bien podría ser un bulo, una gran mentira de largo recorrido. De ser así, ¿es la travesura de algún grupo de rebeldes? o ¿nos estamos moviendo en las siniestras coordenadas del estado de pánico general?

Yo me inclino por la última posibilidad. Si a ti también te parece que están jugando con nuestros mecanismos de autodefensa, lanzo una pregunta al aire: ¿alguien me puede resumir todos los actores, objetivos y consecuencias reales de este miedo global presuntamente teledirigido?

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