domingo, 15 de mayo de 2011

Arturo, ¿quieres ser el nuevo Cela?

Las heridas de la guerra nunca sanan.
Qué bronco, hosco y soberbio es este escritor de folletines. Mira que da trabajo a los amables chicos de la prensa. A la que escriba un par de libros buenos (de momento, sólo le admito uno, en mi humildísima opinión) se va a convertir en el nuevo Camilo José Cela. Que se prepare, pues, su familia y Belén Esteban, a la que dejará en el paro de consumarse la transformación.

Vamos al último episodio de su extraña odisea contra la ética.Tras varios pleitos fallidos, el cineasta Antonio González-Vigil ha conseguido que la Audiencia Provincial de Madrid condene al todopoderoso Pérez-Reverte a pagarle 80.000 euros por haber cometido plagio al firmar el libreto de la película Gitano.

Por lo visto, tomó muchos elementos "prestados" del guión de Corazones púrpuras, una obra cinematográfica que no ha visto ni el repartidor que lleva las copias a la Filmoteca Nacional. A propósito, Gitano sólo ha pasado a la historia del cine español por el desnudo de Laetitia Casta. Nadie jamás ha hablado de su magnífica trama ni de la naturalidad de sus diálogos.

Arturo Pérez-Reverte se ha defendido a lo Mourinho, aludiendo a una supuesta conspiración, "emboscada" la ha llamado, y ha echado mano de un poderoso argumento: nadie conoce a González-Vigil. ¿Cómo, entonces, le iba a copiar un guión a ese don nadie? Por desgracia para él, al final del artículo desvelo un argumento más poderoso que la soberbia.

Por supuesto ha recurrido al Tribunal Supremo, el único órgano estatal con déficit de personal por más gente que empleen. Todo el mundo recurre. Y si son ricos y tienen tiempo libre, ni te cuento.

Como buen académico de la lengua, don Arturo ha recurrido a la expresividad del español más cotidiano y callejero y ha asegurado que le han hecho una cama preciosa. Y no ha termnado ahí su crítica: "que me digan que necesito copiar un guion de un tío que no conozco ni por lo visto conoce nadie es tan grotesco y ridículo que sería de reirse si no hubieran llegado tan lejos como han llegado".

Bienvenido a España, Arturo. A mucha gente le pareció ridículo que te admitieran en la RAE y, sin embargo, ahí sigues. No subestimes el poder de las personas anónimas, por mejor que te haya ido en la vida desde que eres famoso. Aunque tal vez te hayas puesto nervioso por algún motivo.

Podría ser éste: el problema es que la sentencia, que no es firme, revela que existe "un alto grado de coincidencia entre ambas obras" tras el análisis de siete informes comparativos". Entre esas coincidencias, el fallo argumenta que en "el inicio de los dos guiones, tanto José Batalier como Andrés Heredia" -los protagonistas de Corazones púrpura y Gitano, respectivamente- salen de la cárcel tras cumplir una condena de dos años por drogas. Además, ambos recurren a los servicios sexuales de una prostituta.

No acaban aquí las coincidencias: dos policías corruptos cocainómanos persiguen al protagonista tratando de incriminarle sin motivo alguno y el protagonista se enamora de "una gitanilla, familia de un antiguo amor y que se dedica al mundo del espectáculo".

Suma y sigue. "En sendos guiones aparece como figura preponderante en el desenlace el patriarca del clan gitano, el Tío Paco, en Corazones púrpura, y Manuel Junco, en Gitano", añade la sentencia, que señala también que en ambos trabajos un personaje pronuncia la frase bíblica "Mi reino no es de este mundo".

La parte surrealista de la sentencia viene al incluir un informe de un experto en juegos de azar que afirma que, "desde el punto de vista cuantitativo existen setenta y siete coincidencias, aunque unas tengan mayor relevancia que otras". Én este caso tiene razón Pérez-Reverte al tirar de ironía y, por supuesto, no se ha cortado al quejarse de que escojan "como perito a un jugador profesional de ruleta que afirma en un informe que, según el cálculo de probabilidades, hay plagio en el guion".

El tribunal añade que González-Vigil entregó en los años 1995-1996 su guion a Origen PC, a la postre la productora de Gitano, lo que supone, dice la sentencia, que "cuando menos la parte demandada tuvo la posibilidad de acceder entonces a la obra del demandante".

Este último dato es la madre del cordero, el verdadero pilar que se esconde tras la decisión del tribunal. Si esto es cierto, Pérez-Reverte no se librará de la sombra del plagio durante toda su vida. Como le sucedió a otro hombre mediático y duro, su admirado, supongo, Cela.

Vía El País

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