Hay más leña de la que arde en este esperpento que está ocupando las charlas de todos los bares de España y de más de la mitad de los pubs ingleses. Habrá quién no sepa cómo le llaman al Ministro de Justicia, pero no creo que nadie desconozca la historia: El Real Madrid, autoproclamado mejor club del mundo, millonario y estandarte de cierto sector nacionalista español, se deshizo de su portero emblema, Iker Casillas, tras una larguísima agonía de tres años que incendió el ex entrenador blanco Mourinho al sentarlo en el banquillo por motivos personales. Desterrado Casillas, el Real Madrid incorpora al guardameta del Espanyol para tener dos porteros de solvencia, el internacional costarricense Keylor Navas y el recién incorporado Kiko Casilla (lo del nombre es una ironía del destino).
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