Cuesta mucho explicar cómo puede ser que me defina como una buena persona cuando soy consciente de lo que no soy en absoluto. Sin duda, la sociedad actual tiene una respuesta rápida mediante el método freudiano para vagos (huyamos de ese tipo de descubrimientos o claves, que no proceden de un estudio previo sino que están ahí: tatuados en el cerebelo) y me podrá llamar, indistintamente, ególatra, egoísta, pagado de mí mismo, etc.
Opinión, cine, música, humor y mis artefactos literarios. Sígueme en Twitter: @dconsigomismo