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Decepcionado, en general

Como el gato que fue a buscar amigos y cayó en una jaula de perros. Como la lluvia que regó el desierto. Como un rayo de luz en mitad de una tormenta. Como la luna que quiere brillar en pleno día. Pensaba que era una buena persona, un tío memorable, y quise tener amigos a la par de esa imagen. Cuando me quedé solo, descubrí que era bastante más mediocre de lo que pensaba. Pero ya era tarde. La soledad no es un estado. Es un agujero en el alma.

Decepción o mortalidad

Te puedes esperar infinitas posibilidades de la vida, pero detrás de una persona sólo se halla la decepción (sí, aunque sean 100 años de felicidad, luego vendrá la decepción). En realidad, no es exacto llamarle decepción. Al fin y al cabo, uno se decepciona por depositar un exceso de expectativas en seres animados y, a menudo, inteligentes. Y las expectativas se adecúan mejor para los planes, los negocios, los viajes o las adquisiciones. También terminan frustrándose y ocasionando decepciones, pero suelen herir menos que las ocasionadas por personas. Tienen un calado menos profundo. Básicamente porque las personas se defienden aun cuando no se cierne peligro alguno sobre ellas. A veces incluso atacan queriendo amar o no saben medir el alcance de su poder dañino cuando sólo quieren dar una reprimenda, que no es más que exigir amor a cañonazos. Es decir, no es necesario que nada salga mal para que una relación humana se frustre. Es un hecho autónomo en multitud de casos. ...