Como el gato que fue a buscar amigos y cayó en una jaula de perros. Como la lluvia que regó el desierto. Como un rayo de luz en mitad de una tormenta. Como la luna que quiere brillar en pleno día. Pensaba que era una buena persona, un tío memorable, y quise tener amigos a la par de esa imagen. Cuando me quedé solo, descubrí que era bastante más mediocre de lo que pensaba. Pero ya era tarde. La soledad no es un estado. Es un agujero en el alma.
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