domingo, 1 de mayo de 2011

Informe sobre los españoles desde la televisión

Traducción del bielorruso:

Boris Izaguirre, más conocido que Séneca.
Operación concluida. La estancia en la pensión madrileña me ha permitido conocer la realidad española como el Servicio de Inteligencia presumía, pero el modus operandi ha variado. Dado el escaso presupuesto y las dificultades para obtener la verdad de los españoles que encontré a pie de calle, decidí captar su ideosincrasía a partir de la única entidad que, según los propios compatriotas, une a todos los españoles: la televisión.

Después de pasar casi tres meses encerrado en la habitación examinando la televisión que se emite en España he llegado a varias conclusiones. Me veo capaz de citar a las personas más famosas de este país, que son, por extraño que parezca, las que más influencia ejercen sobre los espectadores españoles.

Carmen Lomana: es una señora extraña. Se supone que sabe mucho de moda. Se le considera un emblema del buen gusto, pero sin embargo aparece en un anuncio de una franquicia de hamburguesas, que ni siquiera es la líder en su sector. Tiene un acento extraño, quizá por culpa de los liftings. No es de fiar.

Boris Izaguirre: a pesar de haber nacido en Venezuela, este auténtico rara avis se mueve con soltura por todos los canales de la televisión. Dicen que se baja los pantalones a menudo, pero yo le he visto hablar de literatura (además, ha ganado algún premio de novela importante) y de moda. No sé si es homosexual o un transexual, porque me parece muy exagerado incluso para tener "pluma", como se dice aquí los gays pesados.

Belén Esteban: definitivamente el prototipo de mujer española debe de ser una hembra delgada hasta lo enfermizo, con operaciones hasta en el lóbulo de las orejas y un tinte rubio muy dudoso. Este especímen, además, hace reír a los demás cuando más cabreada se muestra. No sé por qué sus enfados provocan humor. A mí me dan miedo. Tampoco sé dónde le dieron el título de princesa del pueblo. Nadie en la calle ha manifestado querer parecerse a ella.

Mourinho: creo que es el presidente de un equipo de fútbol, o quizá de la liga del deporte más seguido de España, porque puede decir lo que quiere y criticar a quien quiera. Al principio, pensé que tenía una estrategia: quejarse de todo para ganarse el favor de los árbitros. Luego, llegué a pensar que lo que de verdad quería era que nadie hablase de las juergas de sus jugadores ni de sus errores como entrenador (porque también entrena). Ahora empiezo a pensar que está enfermo, que se cree sus propias mentiras.

Guardiola: es un hombre muy extraño. Desde que se ha convertido en un triunfador con el equipo rival del Real Madrid, el Barcelona, se le ve más delgado y más calvo. Además, le crece una barba de leñador en apenas dos días. También me extraña que se muestre tan animado cuando su equipo pierde y tan triste, cuando gana. No me fío de los españoles que van de buenas personas. Bueno, él se considera catalán, pero creo que jugó con la selección española. Eso tampoco lo entiendo. Quizá ha evolucionado o es que se quiere meter en líos, porque en Madrid casi todo el mundo odia a los catalanes.

Aznar: trabaja para una fundación que nadie sabe para que sirve. Da conferencias en inglés pero nadie sabe tampoco sobre qué. Además, no se le entiende. En español se le entiende menos. Resulta que fue Presidente del Gobierno, pero en su partido, el PP, le tienen miedo y los demás se burlan de él. De cuello para arriba parece una morsa, de la cintura hasta el cuello, un campeón olímpico de natación, y según las señoras emperifolladas mejora con los años. Su mujer, Ana Botella, no tiene ni idea de política, pero es concejala del ayuntamiento madrileño. Eso tampoco se comprende.

Zapatero: es el actual presidente del país. Empezó revolucionando la izquierda y ahora es el único líder español que recuerda a la derecha europea. Sale poco por la tele desde que España va mal. Se le ve muy viejo a pesar de que gusta a algunas mujeres, sobre todo a las viejas. Se le ve solo y abatido, como si llevara treinta años en el poder. Da un poco de pena, pero a mucha gente le despierta un odio visceral. Algunos creen que se inventó la crisis mundial. No hay datos fundados sobre ese extremo.

Rajoy: es el jefe de la oposición. Lleva más de dos meses sin hablar apenas. Cuando lo hace, se esconde tras una barba y suele responder con monosílabos. Creo que he entendido la estrategia de sus asesores (se sospecha que podría tener unos quinientos). Cuanto menos se le ve y se le escucha, más agrada. Es un caso único en la política internacional. No sé qué ideología tiene, pero sus portavoces, que son muchos y variados, se mueven entre la extrema derecha y el neofranquismo, aunque se declaran liberales.

Esperanza Aguirre: la Presidenta de Madrid. La gente no sabe si es muy tonta o muy astuta. Ni yo tampoco lo he podido averiguar. Tiene mucho poder, pero no sé de dónde lo ha obtenido.

Alberto Ruíz Gallardón: bajo su aspecto de búho sabio se esconde un hombre dentro de otro hombre. Aparentemente, parece obedecer las consignas de su partido, el PP, que es una especie de organización estalinista, pero de derechas, porque no acepta la democracia interna. Digo que veo un hombre dentro de otro, porque cuando se expresa sin demasiada presión, se muestra más revolucionario que todo el PSOE en bloque. Cuanto más cerca tiene a Aznar, Rajoy o Fraga, más conservador parece.

Ana Rosa Quintana: creo que es periodista, pero se dedica a hablar de tonterías con sus amigos en un programa. También copia libros a limpio y a veces se equivoca y los firma como suyos. Sin embargo, las mujeres cincuentonas la idolatran porque ha conseguido dejar de envejecer. Se le ve lista, pero no creo que aporte nada en claro a la cultura de su país. Por momentos da la sensación de que la quiere subvertir.

Jorge Javier: es otro presentador de un programa que se emite en horario infantil y donde sólo salen ladrones, mentirosos, vividores y adictos al sexo. Engorda y adelgaza con sospechosa facilidad. Cada vez tiene más pluma gay y todo el mundo le hace la pelota, incluso sus enemigos.

Andreu Buenafuente: es el único catalán que cae bien en Madrid. Además, es el único humorista que puede hacer y decir lo que dé la gana sin ofender a casi nadie. No escribe sus monólogos, pero los publica. Se rodea de gente que se le parece demasiado, como un tal Berto. No es de fiar. También me resulta extraño que en su propio canal tenga a su mejor competidor, un tal Gran Wyioming, al que todo el mundo alaba su inteligencia, pero que suele caer mal a los conservadores. Lo encuentro muy depravado, perverso, pero me hace reír.
Fernando Alonso: ahora mismo no sé por qué sale tanto en televisión, porque nunca gana ninguna carrera a pesar de competir con un Ferrari muy potente en el campeonato de la Förmula 1. Dicen que tiene mal genio, pero se le ve muy relajado. Es un misterio.

Rafael Nadal: casi un niño, pero con un cuerpo de monstruo. Juega al tenis y casi siempre gana. Cuando habla, se le sube una ceja hasta la raíz del pelo. Parece buen chico, aunque a primera vista se puede confundir con un guerrero apache.

En realidad, a los españoles sólo les importan los cotilleos de los famosos. Ya he hablado de Ana Rosa, Jorge Javier, Carmen Lomana y Belén Esteban. Como ocupan un lugar muy importante en la vida de los españoles hablaré de algunos más. De todos no puedo, porque hay demasiados.

Del lado de los que preguntan:

Kiko Matamoros: la primera vez que lo vi pensaba que era un guardaespaldas o un mafioso. Resulta que lo sabe todo sobre los famosos y cuando abre la boca, todo el mundo en el plató se asusta. Tiene la cabeza rapada o se le ha caído el pelo para siempre por algo que ha hecho. No lo tengo claro. Hay días que suelta cajas enteras de veneno letal y otros que parece una abuela bondadosa.

Quico Hernández: no tiene clara su sexualidad. A pesar de su endeblez física, presenta muy malos modales con los invitados a los programas a los que va y sobre todo se ensaña con los más débiles. No es de fiar.

Rosa de Benito: se ha hecho famosa por copiarle las facciones y los peinados a su cuñada, que era una cantante muy famosa ya fallecida. No es experta en nada, pero habla de todo. Sus compañeros de programa siempre le recuerdan que su marido le es infiel, pero ella no se enfada.

Hay más, pero la mayoría son ex famosos con muy mala leche o periodistas que nunca han podido prosperar en su profesión como una tal Lydia Lozano, que se hizo famosa por su voz chillona y su rapidez a la hora de acusar a todo el mundo. También se inventa noticias de vez en cuando y, en lugar de meterla en la cárcel, cada vez se hace más famosa.

Antes de comentar unos cuantos famosos, cabe destacar que la mayoría no han hecho ningún mérito. Ésos los buenos, porque la mayoría se han hecho populares por mentiras, líos sexuales y estupideces de todo tipo:

Paquirrín: parece mentira que sea hijo de un fornido torero que murió en una corrida. Parece una patata y tiene fama de putero. No tiene oficio ni beneficio, pero se lo rifan para reírse de él. Su madre es una cantante anticuada con muy mala leche y unas patillas muy largas.

Víctor Sandoval: es uno de esos gays que los demás homosexuales borrarían de la faz de la Tierra. Cada vez que sale en la tele, que es muy a menudo, se pone a llorar con un perrito entre los brazos. Al parecer su drama es que le dejó su novio. Al principio pensaba que fingía, pero nunca he visto un actor tan pésimo.

Jesulín de Ubrique: nadie considera que fue un gran torero, pero el caso es que se hizo famoso por sus faenas en la tauromaquia. A pesar de no mostrarse nunca ni hablar de nadie, todo el mundo lo pone a parir, sobre todo Belén Esteban, su ex mujer, que sigue muy enfadada con el padre de su hija. Sus principales pecados, aparte de haberse casado con esa mujer tan dañina, tienen que ver con su familia: los que no hacen trampas al estado español, van de cama en cama. Da lástima a pesar de que es rico e inculto.

Podría seguir, pero es agotador: entre la nómina de famosos con los que se meten los supuestos periodistas hay cantantes venidos a menos, ex concursantes de programas sin ocupación conocida, ex políticos corruptos, ex amantes y ex parejas. En resumen, un montón de ex personas cuyo interés en Bielorrusia sería nulo.

Veredicto: a los españoles les interesan más los programas allí llamados del corazón, aunque más bien me parecen del intestino, que los problemas sociales, la cultura y la ciencia, por citar algunos temas objetivamente más importantes.

Los deportes son el segundo tema más importante para los españoles, aunque en realidad sólo siguen el fútbol y los deportes en los que participan españoles. En cuanto al deporte rey, la mitad de España es del Barcelona y la otra, del Real Madrid. En cambio, la mayoría de diarios deportivos, sin ninguna credibilidad como medios de comunicación, respaldan al Real Madrid. Es raro y poco productivo.

En cuanto a la política, los españoles sólo se quedan con dos partidos, que comparten un mismo programa. ´La única diferencia es que los del PP tienen vía libre para practicar el cinismo y a los del PSOE se les exige más méritos morales, a pesar de que es el PP el partido que siempre está al lado de la Iglesia Católica (casi invisible en la televisión). Un misterio más.

Visto, lo visto, no creo necesario enviar a nuestros estudiantes a España. Si la televisión es el espejo de un país, España está tocada de muerte. Mejor que se queden en casa o, pensando en otro país de Occidente económico, que se vayan a Marruecos. También hay un rey, sol y playa, y parece que sus ciudadanos tienen cosas más importantes de las que preocuparse.

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