¿Iban a detener a un hombre o a todos los bostonianos? Los hermanos supuestamente chechenos, supuestamente terroristas y, abatidos (ésa es la única certeza) por el poderío policial y militar de Estados Unidos son el regalo de las próximas dos Navidades para Obama. La gente quería una cabeza en bandeja de plata tras los dos atentados. Y les han dado dos: la de un muerto y la de uno que lo ha contado de milagro, aunque parece que la garganta tardará en utilizarla (esta información por parte del Gobierno izquierdista de Obama parece un mal chiste de humor negro: para uno que puede hablar...) Lo que ha ocurrido es muy grave. Por supuesto, el atentado es una salvajada. Sin embargo, la reacción de las fuerzas policiales de Boston, el FBI, los SWAT y el largo etcétera de efectivos han dado una lección de radicalismo religioso casi a la altura de los integristas islámicos. El ojo por ojo de la Biblia, la Torá y el Corán.
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