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Mostrando las entradas etiquetadas como David Navarro

Savia estética en las portadas de las nuevas editoriales

Los libros publicados en España suelen resaltar poco o nada. Como escritor y lector , desde largo, tengo entrenados los ojos para detectar libros de Anagrama . Es fácil, en las novelas predomina un color amarillo gastado que, en ensayo, muta en un marrón oscuro, también apagado. La mínima ilustración pasa desapercibida. Solían ser libros de calidad. Era fácil detectarlos y no resultaban excesivamente caros. Herralde ha envejecido y alguien con ínfulas de modernillo debe de llevar las riendas, porque lo posmoderno gobierna caprichosamente su catálogo. Los libros de Alfaguara y los de Destino se confunden. Las dos editoriales generan portadas con ilustraciones invisibles, es decir, no llaman la atención ni a un centímetro de distancia. Podrían encontrarse enmarcadas en cualquier tienda de regalos para el hogar. Destino es Planeta , o sea, nada que ver con la artesana editorial de Josep Vergés. Alfaguara publica sobre seguro, a gente de la casa siempre. Cuando El País era todav...

Googleando a David Navarro (Googling David Navarro)

Desde los inicios del buscador Google, el primero que daba muestras de cierta solvencia en Internet (que ahora pongo en entredicho), la gente calmó su desconfianza con la búsqueda de información sobre otras personas. A mí, que no uso seudónimo, me ha pasado en infinidad de ocasiones. Alguna vez que otra para mal. Y como me volverá a ocurrir, dejadme que agradezca tanto interés por mi persona con unas aclaraciones. Información para empresas: Enhorabuena, has encontrado al David Navarro que buscabas. Debes saber que tu búsqueda ya la llevaron a cabo con éxito otros antes. Es lógico que lo hayas hecho si supones que el blog de una persona te ayudará a decantarte por su contratación como trabajador. Pero lo cierto es que tu premisa no tiene fundamento. Si yo buscara a un profesor de inglés y Stephen King estuviera acabado como escritor y ahora se dedicara a la enseñanza, ¿dejaría de contratarlo porque existe el peligro de que esté trastornado? Al fin y al cabo,...

En defensa de David Navarro, el defensa

Más adelante, cuelgo el vídeo. Veréis que la foto es engañosa. David Navarro, que no es familiar mío y es un futbolista que ni siquiera me parece reseñable, está marcado por la prensa desde el día, hace ya unos añitos, que en una tangana, en competición europea, le dio un puñetazo cobarde a un rival. Luego salió corriendo perseguido por medio equipo contrario. Pagó. Y creo que bien. Seis meses sin jugar. Y adiós a su equipo de toda la vida, el Valencia. La semana pasada, el defensa, ahora del Levante, como el resto de la zaga jugó al límite durante todo el encuentro contra el Real Madrid. Y, como consecuencia de esa actitud agresiva, se produjo un lance mil veces repetido en televisión y que todo el mundo, excepto un servidor, parece ver de una maldad diabólica. O algo similar.

¡Superamos las diez mil visitas!

Qué derroche de generosidad. Cada vez que hacéis clic en uno de los enlaces del blog me estáis dando ánimos para continuar escribiendo. Es un milagro que en lugar de pasearos por páginas web mucho más atractivas, mejor diseñadas y cien por cien interesantes, optéis por daros una vuelta por este blog. No sé hasta dónde llegará esto, pero si seguís leyendo mis artículos y, sobre todo, si participáis con vuestros puntos de vista, me temo que tendremos blog para mucho rato. Gracias X 10.000

Escritura pseudoautomática a modo de diario para vagos y maleantes

Monólogo interno mientras miro las noticias en la televisión y no me parece que sea de recibo que utilicen un lenguaje siempre impactante, nunca verdadero. Por ejemplo hablan de la tragedia de la inmigración a propósito de una patera hundida en la costa de Almería y a mí me surge la duda: ¿cómo sabemos qué o quién hace naufragar esas pateras? Y antes de eso, perdón por el caos, he visto a los partidos políticos con su farsa de siempre. La justicia está politizada y, sin embargo, ha hecho más justicia el Tribunal Constitucional, dividido entre militantes con toga de PP y PSOE, que el Supremo, algo menos politizado. Hablo de Bildu. Son sospechosos, pero eso no los convierte en culpables. Así que bien por la inclusión de sus listas. Espero que no le den la razón al PP. Estos pensamientos me causan dolor de cabeza. De hecho, en cuanto Aznar o Rajoy asoman por mi cabeza, me la colapsan. No puedo con esta gente... Cambio de canal.

Follow me!

De veras que no me sirve para nada. No sacaré provecho alguno de tu pequeño sacrificio. Y si algún día me repercute positivamente, intentaré que también te beneficie. Lo único que te pido es que le des al botoncito de Seguir o Sígueme, o cómo se llame. Eso es: sígueme, por favor. A ti no creo que te perjudique y a mí me hará ilusión que ese número crezca. El caso es progresar. Si te aburres de seguir este blog, te desapuntas y ya está. Así de sencillo. Gracias, de corazón. David Imagen vía Eterna inconformista

Un monólogo por pelotas (de fútbol)

Con la costumbre que tienen en este país de hacerlo todo por pelotas, no me extraña que el fútbol tenga tanto éxito. Hay gente que debe sentirse en la gloria antes de empezar los partidos, cuando ruedan por el césped decenas de bolas duras, como de cuero, golpeadas por hombres toscos, con las piernas robustas y peludas. Desde luego que los hombres lo disfrutan. Yo creo que en el fondo buscan reafirmar su masculinidad. Y no me extraña que se utilicen el fútbol como escudo. Es el único deporte en el que nadie sale del armario. ¿Cuántos jugadores gays puedes nombrar? Que se sepa con toda seguridad, ni uno solo. Y haberlos haylos... Todo el día haciendo rondos, pases cortos, abdominales para luego acabar en la ducha... Si el roce hace el cariño, los jugadores de fútbol deben estar enamoradísimos. Sin embargo, las que mejor se lo pasan son las mujeres. Primero, si su pareja o amante se va al fútbol, eso ya es una alegría para ellas: ya tienen un motivo para chantajear al futbolero. Y eso va...

Monólogo sobre las teterías

Nuestros padres iban a cenar a sitios recomendados porque no existía Internet, pero una vez salían del coche, no se les ocurría meter la nariz en la lista de precios. Entraban y punto. Una vez dentro, se repartían los papeles: la mamá se quejaba de lo carísimo que era todo, mientras que al papá le tocaba aguantar estoicamente como si le importara un pito el precio. La paciencia del hombre se ponía a prueba a la hora del postre cuando ella se acababa pidiendo el postre más caro. Toda la noche quejándose de los precios y se pide el helado de cinco sabores. La verdad es que al padre le salía el humo por las orejas, por eso para disimular se fumaba un pitillo. De paso, le servía para relajarse antes de que ella dijera: "Pues valdrá diez euros, pero este helado no sabe a nada". Casi siempre sus peores temores se cumplían con la cuenta, pero ni uno ni el otro renunciaban a tomarse el café allí mismo. Incluso con las heridas de las puñaladas en carne viva, seguían en el lugar del cr...