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Mostrando las entradas etiquetadas como literatura

Proyectos literarios del nuevo curso

La vida se me ha complicado, pero pensándolo bien no es una buena excusa. Escritores los ha habido hasta sin brazos, por tanto, no creo que sea tan raro que un escritor escriba su obra sin tiempo. Ahora tengo algunas cosas claras que nunca antes había tenido, y parece que he sido el último en aprenderlo, pero no me pienso derrumbar pensando en lo imperfecto que soy, porque es una obviedad y no me ayudará a nada. Para este curso la prioridad es una novela nueva. Dicen las malas lenguas que los temas son los de siempre. Reconozco que hay una vuelta al pueblo, pero también creo que no lo planteo así, sin más. Quiero creer que es algo un poco más complejo. Aunque reconozco que no cejaré hasta plasmar mi experiencia vital del autoexilio en una novela. Eso, lo siento, pero no puedo evitarlo.

Eras mi mejor amigo

No soy ninguno de estos dos fulanos, pero la foto es maja. Eras mi mejor amigo. Teníamos diez, once, doce, trece años, no lo olvides, y entonces íbamos juntos a todas partes y, cuando necesitaba contar contigo, ahí te tenía. No podíamos ser más distintos. Tú aprobabas sin dificultades, aunque a veces dabas un traspiés, y lo que nos reíamos, porque ni tú te lo esperabas. Eras bueno en deportes. Yo, un patoso. Eras más fuerte y alto que la media. Yo, normal, tirando a debilucho. A los dos nos gustaba llevar la contraria al régimen establecido y recuerdo haber criticado a todos los maestros y a los niños de sobresaliente alto. No éramos de hacer la pelota, no, y detectábamos enseguida a los que iban en ese plan para neutralizarlos.

Mi abuelo (fragmento sobre una biografía)

A continuación, un fragmento sobre un proyecto que me atrae mucho escribir, pero que podría ser uno de los más complicados que he abarcado nunca. Contar la vida de alguien que ha muerto, cuyos amigos y antecesores han fallecido también, y que no dejó ni un solo documento escrito puede ser una tarea ardua. Rastrear en la memoria de unos pocos descendientes y en la de uno mismo puede ser un ejercicio literario tan hermoso como engañino. Las peores mentiras son las que uno mismo no quiere desvelar. No se me ocurre otro homenaje que intentar escribir el texto. Éste es un fragmento del segundo capítulo:

Manual del escritor novato (1)

Me llega hoy un e-mail desesperado de un escritor que no consigue publicar sus escritos. Me pide a mí, que tampoco consigo publicar mi novela, que le ayude. En su mensaje, enviado a otras muchas personas que figuran con sus correspondientes direcciones, tacha a las editoriales de elitistas y les coloca epítetos poco agradables. No entiende cómo se publican libros de tan baja calidad y, dado que el listón está bajísimo, no se explica por qué no le atienden con la deferencia que deberían. Además, explica que sus condiciones económicas son pésimas, se duele de tener ya cierta edad y manifiesta su enorme ilusión por vivir de la literatura. Por si fuera poco alega que no quiere utilizar Internet para publicitarse, porque le cuesta sobremanera moverse en este medio.

Mikel Santiago: ¿lo más cercano a un Stephen King español?

Con permiso de Juan Manuel de Prada, que da verdadero miedo, dentro y fuera del papel. Ahora en serio, he leído dos de las novelas de Mikel Santiago: La última noche en Tremore Beach y El mal camino. Por en medio, se me coló un bodrio en formato electrónico que venía firmado con su nombre y que tuve que borrar de mi ebook y de mi memoria a la media hora. Veamos. La de Tremore Beach es una novela con atmósfera. Se nota que el autor ha vivido en Irlanda, se nota además que ha ejercido el trabajo en solitario, como el protagonista de su novela, un compositor de bandas sonoras, y se nota que Santiago puso toda la carne en el asador en una historia de suspense que por momentos se sale del género y es novela con venas y sangre.

Parábola del animal social de segunda categoría

Conozco gente que no celebra su cumpleaños porque no tiene prácticamente nada que ofrecer a sus invitados, ni siquiera un sitio donde celebrar una fiesta. Consecuentemente, lleva su efemérides en secreto y apenas sus familiares más directos le felicitan cuando llega su día.

Intentar publicar (diez motivos para volverse loco)

Hay muchos motivos para volverse loco si uno se empecina en publicar una novela. Enumero unos pocos: 1) Trabajar gratis. 2) Trabajar robándole horas al sueños y al tiempo libre. 3) Compararte a los maestros de la literatura. 4) Compararte a novelistas de éxito con escasa calidad.

Capítulo cero de Raval Sunrise

El capítulo cero de la  novela   Raval Sunrise  viene a sustituir al prólogo y, al mismo tiempo, nos sitúa en la acción. También incluye el primer comunicado, cuya misión es dar pistas sobre uno de los acontecimientos más importantes del relato. Empieza así... COMUNICADO 1 Según nos acaba de informar el departamento de prensa de los  Mossos d'esquadra , hubo un aviso de la bomba en la línea 3 del metro de Barcelona apenas tres minutos antes de la detonación. Según la misma fuente, la explosión ha causado un muerto y un herido grave, pero se desconoce todavía la identidad y la nacionalidad de estas dos personas. Hay, además, una decena de heridos leves de diversa consideración.

Savia estética en las portadas de las nuevas editoriales

Los libros publicados en España suelen resaltar poco o nada. Como escritor y lector , desde largo, tengo entrenados los ojos para detectar libros de Anagrama . Es fácil, en las novelas predomina un color amarillo gastado que, en ensayo, muta en un marrón oscuro, también apagado. La mínima ilustración pasa desapercibida. Solían ser libros de calidad. Era fácil detectarlos y no resultaban excesivamente caros. Herralde ha envejecido y alguien con ínfulas de modernillo debe de llevar las riendas, porque lo posmoderno gobierna caprichosamente su catálogo. Los libros de Alfaguara y los de Destino se confunden. Las dos editoriales generan portadas con ilustraciones invisibles, es decir, no llaman la atención ni a un centímetro de distancia. Podrían encontrarse enmarcadas en cualquier tienda de regalos para el hogar. Destino es Planeta , o sea, nada que ver con la artesana editorial de Josep Vergés. Alfaguara publica sobre seguro, a gente de la casa siempre. Cuando El País era todav...

Adelanto de Breve estudio de los terrores mundanos

La portada es otro acierto de Jorge. Así arrancará Breve estudio de los terrores mundanos , que incluirá trece cuentos de terror, una sorpresa y un hilo conductor que es mi propia biografía entre 1979 y 1981, cuando niño.  Mi intención es corregir sus más de un centenar de páginas y ponerlo en Amazon por menos de 3 euros, como la antología de cuentos anterior. Por el momento podéis disfrutar de Un puñado de cuentos y una huida . Como prometí, las primeras páginas de Breve estudio de los terrores mundanos .

Descarga gratuita de Un puñado de cuentos y una huida

Me ha costado dar el paso, pero mi idea es concentrar toda mi obra literaria, que es mucha y anda desperdigada, para publicar gran parte de ella en Amazon. Lo primero que  publicaré será una antología donde recojo mis primeros cuentos. Se titula Un puñado de cuentos y una huida , y para entender el título hay que leer el prólogo. Como lo que quiero es compartir mi experiencia con el máximo número de lectores, del 22 al 26 de diciembre del año moribundo estará disponible gratis para su descarga desde el enlace siguiente: DESCARGAR el libro de cuentos. Sí, has oído bien: gratis, completo, y sin trucos.

Modernísimas novelas con principios apabullantes

Seré mal pensado. De paso, seré yo mismo, porque no puedo ser de otra manera. Creedme si os digo que estoy al día de las novelas actuales. Mejor dicho, leo mucho sobre las novelas actuales de escritores jóvenes que publican en editoriales de cierto prestigio. No tiene ningún secreto. Compro muchas novelas, pero sobre todo me nutro de la biblioteca de la Facultad de Letras, de las dos municipales que me quedan cerca de casa y, si no puedo echarles el guante, acudo al ebook o me paso unas horas en la FNAC y ojeo las novelas que me recomiendan desde los suplementos culturales. Unas veinte páginas. Quizá treinta. En realidad, con esta última opción ya me basta para hacerme una idea. La mayoría de las novelas que últimamente han publicado sellos como Anagrama, Tusquets, Candaya y Seix-Barrall y que han tenido cierto ruido mediático me han dado la misma impresión. Muchas plantan una enredadera en la forma que cuesta franquear para palpar el contenido.

Pessoa: un desencuentro. Portugal: una tragedia alemana

Resulta imposible explorar las calles de Lisboa sin pensar en Fernando Pessoa a no ser que seas lisboeta. Lo mismo se aplica a Joyce y Dublín, Gaudí y Barcelona, etc. Por Madrid han pasado tantos genios del mundo del arte y de la cultura que cada uno tendrá su personaje asociado a unas zonas de la ciudad, de manera que habrá quien busque a Valle-Inclán, Galdós, Velázquez o unos jovencísmos Dalí, Buñuel y García Lorca. Ninguno es madrileño de nacimiento, pero de los tres primeros no se puede decir que no representen una porción de la historia de Madrid. En Londres, París y Nueva York sucede lo mismo. Hay quien cree que persigue la sombra dickensiana en la capital inglesa, mientras otros juegan a detectives por Baker Street e incluso los habrá que se pierdan por los andenes de las estaciones buscando a un mago con gafas. Pero volvamos a Pessoa. Reconozco que mi fuerte no es la poesía. Necesitaría bajar un par de velocidades el ritmo de mis inquietudes para saborear los buenos poe...

Se toca o se teclea...

La derecha intelectual arriesga siempre (ironía). Me da rabia leer un título que termina en puntos suspensivos. Me han educado para echar pestes de un signo como otro cualquiera y por más que lo racionalizo, el mal ya está hecho. Bien mirado es el signo de puntuación más infrautilizado de la historia. A la gente le da vergüenza usar los tres puntitos seguidos, porque parece un recurso fácil, infantil, propio de adolescentes que empiezan a enviar SMS o what's lo que sea. ¿Por qué? Muy fácil: porque lo usamos todo el tiempo... en el lenguaje oral... sí, cuando hablamos... esto... cuando ponemos el idioma en movimiento... Estéticamente son feos, pero para feo, el ABC. Es, según mis estimaciones, el diario más feo del mundo (con permiso de la cabecera de 20 minutos). Además, molesta su insistencia en no mejorar: coges uno de ayer y otro de 1945 y no hay manera de distinguirlos. Misma estética, misma línea editorial... Son exactamente iguales, salvo por las firmas, aunque ha...

Estudiar Filología Hispánica en España (una visión parcial)

El pesado del Padre Islas. De niño y luego de adolescente hubo dos oportunidades en clase de historia para estudiar el Franquismo. Estaba dentro del temario oficial, estaba impreso en el libro (penúltimo tema) y se podía haber explicado sin problemas, pero siempre pasaba algo que nos dejaba a un tema y medio de distancia. Y lo mismo ocurría en los demás colegios e institutos a cuyos alumnos pregunté. Se podría comparar lo anterior con la literatura contemporánea cuando cursas Filología Hispánica. De nuevo, en la carrera he tenido dos oportunidades de analizar las obras maestras de finales del siglo XX. Sin embargo, ni nos acercamos. En la primera de las oportunidades llegamos hasta La colmena , que ya es quedarse atrás, porque incluso en el instituto tratamos  El  Jarama .

Ropa sí, libros no

Si paseas por la calle mayor y te encuentras con un escaparate colorista y atractivo que te fuerza a imaginarte tan elegante como Florentino Pérez o tan bella como Esperanza Aguirre, seguramente estás delante del principal reclamo de una tienda de ropa o de zapatos, que por algún motivo extraño no se consideran ropa. Por eso (bueno, la conclusión la sacarás después, ahora créeme), quedarse prendado de un escaparate de libros es una experiencia bien distinta. Si los libros te entran por la cubierta o por los fajines que colorean la portada con chorradas del tipo: "el nuevo Jonathan Franzen", "más excitante que un pasaje esotérico del mejor Dan Brown" o "instant classic", estás errando el tiro, muñeco.

La escritura sin la bolsa, sólo con la vida

Culpable por haber traicionado a la familia: una carrera universitaria y media más un máster igual a un futuro laboral incierto y una cuenta corriente exigua, arrastro también la culpa de mis antepasados que han dado la espalda a los designios divinos, a la Iglesia e incluso al sentido común transformándome en un ser inútil en general, molesto en particular. No contento con eso, me enfrento a la tradición familiar con sus mujeres y hombres con la espalda quebrada de tanto trabajar por poco; además, desafío cada día el axioma viril porque no levanto por mí mismo ni siquiera la parte del hogar que me correspondería cuando los hombres de mi familia siempre han soportado el peso de sus familias en sus fuertes pero, a su vez, frágiles espaldas.

Tantas literaturas ¿como lectores… o autores?

Se ha dispuesto, desde hace ya varias décadas, que por virtud de la estética de la recepción, peligrosamente emparejada con el relativismo, que hay tantas lecturas posibles de un texto como lectores. Por tanto, entiendo yo que se podrían escribir tantas historias de la literatura como estudiosos y recetar tantos libros de una literatura, dentro de su subgrupo literario, como críticos literarios.

Los dos tipos de literatura y Roberto Bolaño

A mí no me gustan los entresijos teóricos. Normalmente me pierdo en ellos. Y cuando alguna vez logro descifrarlos, porque suelen ser tratados maltratados lingüísticamente, acabo pensando, ¿y era necesario meterse en un grano de arena para explicar en qué consisteel desierto? Con la literatura, me ocurre lo mismo que con los filósofos. Me quedo con Bertrand Russell siempre porque lo entiendo. A Nietzsche no lo quiero ni oír nombrar: porque no sé qué demonios dice. Ni siquiera comprendo  a Savater, que se supone que es “mainstream”. Como no deja de ganar premios, no seré yo quién diga que se expresa mal, pero todo puede ser.

Cuando las piedras se puedan comer

Piedras que basculan en los aleros del tejado. No saben si caer o quedarse para hundir el techo de tu seguridad más tarde. Vendrá la lluvia y las mojará. El viento las sacudirá un poco. Bascularán unos milímetros más. Algunas acabarán rodando. Y si caen, no elegirán el lugar ni el objeto del impacto. Simplemente caerán. Y seguirán rodando. O acaso rebotarán hasta hincarse en la tierra.