Es poco ladrador, pero muerde. De entrada, no presentar la propia opinión resulta inútil de cara a los demás, pero reconozco que puede hacer mucho bien a la salud del que se calla. Dicen que hay que sacar la energía negativa, que hay que cabrearse (en román paladino), pero también se sabe que la violencia genera violencia y no hay ninguna más dañina que la que uno mismo se inyecta en vena. A mí me parece que esto va impreso en el carácter de cada cual. Es como un chip. Por ejemplo, mi caso: no podrán hacerme callar si no es con una mordaza, pero conozco mucha gente que prefiere pasar por la vida sin decir ni mu. Hasta ahora hemos visto que tanto una postura como la otra tiene sus pros y sus contras. Ninguna novedad. Casi todo en la vida es así. Sin embargo, yo le encuentro dos objecciones.
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