Todo el mundo odia a J. C. Monedero. A mí me cae gordo Juan Carlos Monedero sin conocerlo. De Íñigo Errejón no me fío, y tampoco tengo el gusto. Y Pablo Iglesias me da grima, pero no puedo explicar por qué. Sin embargo, es justo denunciar los pobres resortes argumentativos de los que sacan a colación estos tres nombres cada vez que hablas del buen momento político de Podemos. A mí me importan tres pimientos estas tres personas. Creo que hay que celebrar que exista Podemos, independientemente de los nombres que están en boca de todos. Por estos tres motivos.
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