miércoles, 10 de febrero de 2010

Proyectos en marcha

Más que nada lo escribo para que no se me olvide. Los que quieran ver un acto de propaganda, que lo vean bien y que lo propaguen a quien corresponda.

Si hay algo para lo que soy un completo inútil es para la promoción. Seguramente si rastreo entre mis ancestros encontraré pocos mercaderes. La mayoría deberían ser burros de carga o vagos de palabrería hueca. De las dos facetas entiendo bastante.

Basta ya de circunloquios. Aquí están mis proyectos actuales:

Una novelita del Oeste dedicada a mi padre. Ya he realizado la documentación previa, un breve estudio de personajes, y un esbozo del guión. Si acaso me falta un poco la situación. Aunque creo que lo dejaré bastante difuso. En cualquier caso, ocurrirá en torno a 1890-1900, ya con los indios acotados en sus reservas, y en algún lugar de Nebraska. La temática principal será la venganza, o el amor, no lo tengo claro. Por supuesto, apostaré por la autenticidad de los indios, pero intentaré mostrar los claroscuros del choque de civilizaciones. Sin querer pasarme de listo, he leído alguna novelita que mi padre guarda, algunas del tan nombrado Estefanía, y me parecen una vergüenza por lo mal escritas que están. Aun así, lo suyo sería que mi novela resultase atractiva para el lector-tipo de este tipo de publicaciones. Sobre todo, mi padre.

Un drama teatral a dos bandas, libremente inspirado por la Huella, pero con menos requiebros, y sin parecerse (espero) a la segunda versión cinematográfica por más que la firmase el gran Harold Pinter. Por tanto, debo de tener cuidado con la inclusión de elementos tecnológicos, que en mi opinión dieron al traste con esta versión.

Una novela libremente inspirada (también) en El Quijote, pero con mayor protagonismo sobre el personaje de Sancho, y con la intención de satirizar la sociedad actual y, sobre todo, el capitalismo salvale. Proyecto bastante avanzado, pero que en cualquier momento se podría quebrar como no trabaje la estructura. En ésas estamos.

Una selección de cuentos de terror y otra de humor. La primera ya anda en proceso de revisión y la otra se ha quedado a la espera de que me vuelva el buen humor. Circunstancias personales obligan. Al humor no se le puede apretar demasiado.

Una vieja novela que ya acabé en su momento y que quiero reescribir por completo. Se trata de una conspiración policíaca en la que el antihéroe, un ladrón de arte venido a menos, trata de desenmascarar a quienes lo meten en un lío fenomenal. Tengo peleada la trama, entre el bestseller, lo literario-pastoso y la novela romántica, e incluso lo fantasmagórico. Veremos cuándo la retomo y en qué queda.

Una propuesta para Javier Tomeo, al que sigo con muchísima atención, admiración y entretenimiento. No puedo decir nada más al respecto hasta que no consiga que él mismo lo sepa. ¿Alguien sabe su teléfono?

Unas notas sobre mi infancia en La Vila Joiosa, que escribo a deshoras y de forma muy desordenada. No creo que salga nada de ahí.

De momento, me planto en estos proyectos. Pero hay más, muchos más. De momento me quiero centrar en estos pocos o me temo que acabaré como siempre, en agua de borrajas (sí, yo mismo, los proyectos quedarán simplemente estancados).

Poema improvisado

Con un instante me bastaría.
Me bastaría con un soplo,
una leve brisa,
una chispa sin luz.
Todo lo más un espejismo
cerca del corazón.

Con poco más que un guiño
o el roce de una pestaña tuya
me bastaría.
Que los árboles del parque me llamen
en mitad del tráfico pesado,
que en la noche más apagada del mundo
distinga dos o tres planetas,
dos esferas fugaces surcando el cielo,
una sola impresión luminosa
que no parta de la Tierra.
Nada más que eso pido.

Y si me traga el infinito del Cosmos,
que me engulla contigo,
si tú quieres,
sólo si tú quieres.

martes, 9 de febrero de 2010

Lost no me emociona

Pues es la verdad. Sin ánimo de llamar la atención ni de molestar a nadie. Se había creado mucha expectación con el estreno de la temporada final, y a mí el capítulo doble me ha recordado la odiosa segunda temporada, donde nada avanzaba.

En mi opinión, el cine anda mucho más enfermo de lo que nos imaginamos y de ahí que, en comparación, el buen momento de algunas series está propiciando esta etapa dorada de la ya, por fin, tele lista.

En realidad, a mí más que lista me parece resabida. Porque por cada serie buena estrenan diez mediocres. O si no que se lo digan a los clones de CSI. En fin, poco importa mi opinión. Todo el mundo considera que todas las series nuevas tienen mucho que ofrecer, y que el futuro camina de la mano de la televisión en alta definición.

Del cine no se dice nada, porque sigue en crisis desde hace tanto tiempo que la cantinela se ha vuelto insoportable. Eso lo entiendo. Sin embargo, la realidad es que ET y la receta mágica de Hollywood terminó con la magia del cine de gran nivel técnico.

En cuanto a España, hoy se ven las primeras películas producidas por Querejeta y, la verdad, da vergüenza ajena qué películas tan justitas como Ágora o Los abrazos rotos sean lo mejor que tienen que ofrecernos. Pero esto es otro cantar. A cuento de mi falta de emoción por Lost me he perdido en, quizá, mi verdadera necesidad: volver a dar un golpe en la mesa. Flojito esta vez.

Con crisis y a lo loco

El trabajo que da no trabajar. Qué pronto se olvida cuando uno está quejándose del tajo diario, o bostezando en la parada del autobús, pensando que el día se te va en un abrir y cerrar de ojos.

Vivimos para trabajar. De lo contrario esta situación de paro me habría repuesto de lo mío y sigo con mis nervios, mi ansiedad, mis pitos y mis flautas.

Eso sí, tengo la maleta llena de proyectos más o menos literarios y la ilusión intacta, ya no de publicar un libro o estrenar una obra de teatro, sino de parir un montón de letras bien hechas y mejor conjuntadas.

Mientras tanto, le doy vueltas al insomnio. Un episodio de Battlestar Gallactica y un poquito de Philip Kerr en inglés serán mano de santo. Y si no, ¿para qué hizo Dios las pastillas?

jueves, 4 de febrero de 2010

Félix: el hombre-bomba

Un cuento pequeño en todo, empezando por la calidad literaria: un cuentecito, una tontería... ¿qué sé yo?

Félix: el hombre-bomba

A Félix lo prejubilaron demasiado pronto y, pese a vivir en un bajo de Barcelona de cincuenta y tres metros cuadrados con su oronda mujer Julia, un perro y una suegra, la casa se le hizo enorme, tanto que cada mañana empezó a sentirse raro, hasta tal punto que al mirarse al espejo se imaginó que era otra cosa que el ser pálido y flacucho que se contemplaba ojeroso.

Aquel lunes le dio por creerse un hombre-bomba. Lo había despertado la televisión desde la cocina que Julia tenía encendida todo el día, y hablaban de un coche-bomba y, poco después, de una maleta-bomba e incluso de una bicicleta-bomba.
Por eso, y seguramente también porque estaba como un cencerro, Félix se miró en el espejo y vio un hombre-bomba en toda regla. Un ser humano con cada tendón conectado a una concentración de trilita a punto de estallar.
Como Félix es buena persona, escapó a todo correr del piso, con camiseta de imperio, calzoncillos largos y zapatillas de andar por casa. Aprensivo como es, no se dio cuenta de su imprudencia al armar tanto estrépito bajando los escalones de dos en dos y cargado hasta los tuétanos de explosivos como iba.
La gente que pasaba por delante del portal se le quedaba mirando.
-Hola Félix, qué guapo que has salido esta mañana.
Incluso le saludaban por su nombre. Félix se rascó la cabeza en mitad de la acera de Rambla Catalunya y pensó: “si me saludan por mi nombre, sabrán sin lugar a dudas que soy un hombre-bomba”.
Aquel pensamiento le hizo alejarse del centro de Barcelona, corriendo sin parar, y sin dejar de mirar al suelo para no tropezar, de modo que no se cayó, pero anduvo al trote sin saber dónde se encontraba. Resoplando como un caballo, entró sin querer en un local oscuro. De repente, aparecieron policías por todas partes. Nada extraño si tenemos en cuenta el tipo de personas que transita por las comisarías. A sagaz no le ganaba nadie, y Félix entendió que aquellos mozos de azul que se dirigían hacia él, no eran fontaneros ni bromistas disfrazados de pitufos. Eran electricistas, y sonreían mientras se acercaban a él. Eso es que habían entendido la importancia de su misión.
Félix esperó a que los dos hombretones estuvieran a un centímetro suyo para levantar las manos y gritar:
-¡Soy todo vuestro!
De esa manera, pensaba Félix que los falsos electricistas procederían a desactivarlo y podría volver a su casa, a escuchar sus viejas cintas del canto de codorniz o a hacer sudokus, si es que su suegra lo volvía a enseñar.
Sin embargo, aquellos dos hombres fuertes, de azul, se tomaron a malas el gesto de Félix y lo doblaron a golpes con la cachiporra.
Poco después, Julia tuvo que venir a la comisaría a por su marido, con la bata y los rulos puestos. Al sargento, que hacía la guardia en el calabozo, le dio pena aquella mujer tan cañí, con su suegra a rastras, toda de negro, y le devolvió a su marido sin pedirle siquiera el DNI y con un albornoz de regalo.
El perro de tres colores esperó a la familia en la puerta de la comisaría, meneando el rabo cada vez que entraba o salía alguien. Cuando se reunió con sus dueños, dejó de mostrarse alegre y siguió a los tres individuos hasta el pisito de Rambla de Catalunya. Definitivamente, no le habían llevado a una protectora de animales.
Aquella tarde, Félix estuvo tranquilo, tumbado en el sofá, rellenando quinielas de semanas pasadas que luego Julia lanzaba a la basura. Ni siquiera cenó. Sólo se movió de allí para ir a la cama, eso sí, con cuidado, por si los electricistas no lo habían desactivado bien.
“Si encima de tenerme en aquella salita esperando toda la mañana, me han desactivado mal, me pondré de muy mal humor y cuando yo estallo, estallo”. Félix hundió la cabeza en la almohada con gran parsimonia y rió su propio chiste. Mientras, en el salón, Julia se colocaba el dedo por encima de la oreja y le decía a su madre, sorda como una tapia, que su marido estaba loco de remate.
-Ya -respondía la madre.
Enseguida, Félix se quedó dormido, y las dos mujeres pudieron alargarse en el sofá con dos sillas enfrente para colocar los pies. Luego, buscaron con el mando a distancia el programa del corazón que tanto les gustaba.

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Raons per les quals no votaré el tripartit

Tot i ésser votant d'esquerres des del primer referèndum, allà per 1994, les continues decepcions sofertes per culpa dels partits que estan governant a Catalunya, m'han fet reflexionar: si ells m'han traït a mi, trairé la meva consciència si canvio el signe del meu vot a les properes el·leccions?

Hi ha moltes raons, però principalment, no ho puc amagar, el motiu principal és l'engany que em va fer capgirar la vida vers una ocupació, la de professor sustitut, que ara mateix m'està comportant una veritable crisi, no tan sols existencial sinó econòmica.

L'assumpte començà així, i no sóc un cas aïllat: jo em vaig apuntar a la borsa d'interins un bon dia i al cap de quatre anys una senyoreta molt simpàtica em va trucar al meu mòbil. Jo estava a la feina, però a aquella senyoreta tant li feia i m'ho va explicar de forma molt senzilla: si vostè vol, demà hauria d'anar a tal institut a donar classes d'anglès, però si diu que no, quedaria exclòs de la llista. I ho ha de decidir ja. Li vaig demanar mitja hora per pensar-ho, fins i tot per parlar amb l'empresa, i bé, me la va donar, però al cap d'aquell temps no ho tenia clar. (Qui pot decidir el seu destí en mitja hora, Superman?). De tota manera, vaig dir que sí. No podia arriscar-me que passaren 4 anys més.

Vaig començar a treballar com a "profe" l'abril del 2008 fins a final de curs amb alguns dies d'atur per enmig, durant els quals no vaig cobrar ni un cèntim, és clar. Al juliol i a l'agost els meus ingresos van ser zero. També al setembre. Finalment, em van trucar a mitjans d'octubre de 2008 i des d'aquella data, quasi ininterrompudament vaig treballar tot el curs. Fins i tot vaig tenir les forces necessàries per presentar-me a les oposicions, però em vam suspendre amb un 4,48.

Com que el tribunal és sobirà, antidemocràtic en realitat, no van servir de res les meves plegaries(en realitat una reunió de gairebé una hora en la qual el senyor president em va arribar a dir que podia queixar-me si volia, però que era ell mateix qui revisava aquestos casos), i vaig esperar al curs 2009-2010.

Durant l'estiu vaig comprovar les mesures socialistes per ofegar la crisi, sobretot amb forma d'obres petites, però molt molestes i massa cares. Però vaig pensar: solidaritat amb els obrers.

No obstant això, a data de 4 de febrer de 2010, a aquest obrer, obrer-professor, encara no li han ofert ni una sola sustitució. Els sindicats diuen que no s'estan cobrint les baixes com cal. Els altres professors opinen que els companys més malaltissos han experimentat una miraculosa milloria després de la crisi.

Nosaltres, els professors sustituts, som obrers, perquè també ens taquem les mans i perquè, si cal, omplin les nostres camises de suor. A més, els sustituts acabem cobrint els forats que als funcionaris els fa nosa. És políticament incorrecte, però una realitat.

Ara què passa? Els sindicats coneixen la nostra situació, però al cap i a la fi qui més diners els hi paguin no som nosaltres, sinó els funcionaris, que no tenen, òbviament, el nostre problema. El govern del tripartit, mentrestant, ha decidit anunciar que retallarà drets i diners als funcionaris per espantar el seu personal i per soterrar no un retall, sinó un extermini perfecte d'uns sustituts que ja no li calen.

I per què estem ara com estem? En primer lloc, perquè la majoria dels processos d'oposició estaven dirigits de tal manera que s'aprovés només al nombre de persones vacants. És a dir, ja no pot ser concurs-oposició. Concurs de què si van aprovar tantes persones com places hi havien? (era escandolós fer un seguiment de les places que donava cada tribunal. Quina sincronització, senyor, amb les vacants que hi quedaven!).

A més, misteriosament, va aprovar sobretot gent jove, sense gaire experiència. Per què? Doncs, perquè els que porten molts anys, els interins, ja són de la casa. No hi ha manera de desfer-se d'ells. Qui ha pagat el "pato"? Nosaltres, els sustituts.

Només per la quantitat d'ansietat acumulada en gairebé cinc mesos a l'atur, només per això, demano als sustituts que no voten a cap membre del tripartit. Ja sé que està difícil l'elecció, però als sustituts ens han pres el pèl i no podem deixar que ens torni a passar.

Pd: L'últim capítol té a veure amb un representant de CCOO. Aquesta persona opina que no hi ha motiu per angoixar-se: sempre em puc apuntar a primària. Per ell, és igual donar classes a gent de 13-18 anys que a nens de 6-12. Aquest raonament no necessita comentaris. Efectivament, al govern i als sindicats tant els fa una cosa que l'altra. Per això l'educació va com va.

Pd2: Quant a les oposicions del 2009 de secundària... si jo tingués diners, ho consultaria amb advocats, perquè em sembla un procés del tot irregular: el president i dos escuders no podien respondre les meves queixes; a la convocatòria no hi havia constància d'unes mínimes normes per reclamar o revisar exàmens i, repeteixo, crec que els tribunals es van coordinar per donar les mateixes places que les vacants que hi havia. Estrany, molt estrany.