Raffaele Bendandi es un personaje extraño. Un sismólogo en tiempos en los que la ciencia no había prosperado demasiado, un cavalieri para Mussolini, y un autodidacta que en 1933 legó un sobre con predicciones de terremotos hasta el año 2025. Lo interesante del caso es que vaticinó con aciertos algunas desgracias y se ganó la fama de clavirividente de los terremotos. El pasado 11 de mayo, según sus escritos, un terremoto debía fulminar la ciudad de Roma, desde el Coliseo hasta la Basílica de San Pablo: un mensaje apocalíptico que muchos romanos se tomaron en serio hasta el punto de huir de la ciudad y dejar sus ocupaciones cotidianas.
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