sábado, 21 de mayo de 2011

Jornada de reflexión: mis claves para votar con cabeza

Hoy sábado toca pensar quién va a regir los destinos de tu localidad y en algunas comunidades autónomas, los de tu región.

Mis impresiones generales:
-No votaré a ninguna lista que incluya imputados, chorizos reconocidos y gente de esta calaña.
-Pienso mentalizarme de que no se trata de castigar o premiar al Gobierno o a la oposición de este país.
-Trataré de no votar a ningún partido grande, es decir, con una gran representación actual. ¿La razón? Considero que el nivel de corrupción general es inaceptable. Por no hablar de la ineptitud.
-Intentaré, de todos modos, mentalizarme de que los partidos, aunque lo quisieran, nada tienen que ver con la crisis y, mucho menos, sus representantes locales o regionales.
-Rechazaré de plano cualquier listado de buenos propósitos con consideraciones generales como "mejorar la sanidad", "incentivar el empleo". Quiero medidas concretas. Para buenos deseos, ya tenemos las Navidades.

En cuanto a las locales:
-Si conozco a las personas de la lista, mejor que mejor. Si son honrados en su vida diaria, podrían seguir siéndolo en política. Si no lo son, irán a peor.
-¿Qué quiero mejorar en mi pueblo o ciudad? ¿Qué me disgusta? Cada partido potenciará unos aspectos por encima de otros. Si tuviera que votar en mi ciudad, La Vila Joiosa, no querría un modelo de turismo barato a lo Benidorm ni un desarrollo urbanístico exagerado. En Barcelona, que es donde votaré, no me gusta el modelo de ciudad en que se está convirtiendo: un parque temático para borrachos de fin de semana y un oasis cultural, porque todo lo reseñable en materia cultural parece ocurrir en Madrid. A mí eso me importa, pero puede que a ti te preocupen más otros temas.
-Seré consciente de las limitaciones de las políticas municipales: difícilmente un municipio puede acabar con el paro, pero sí que puede mejorar sus infraestructuras, proyectar polígonos industriales, etc. Es decir, no podrá alcanzar el pleno empleo por sí mismo pero puede ayudar o perjudicar.

En cuanto a las regionales:
-¿Me conformo con una comunidad autónoma bajo sospecha permanente de "chupar" del Estado? ¿Quiero que las demás comunidades se apropien de los beneficios obtenidos por el sacrificio de la gente de mi región? Como no soy conformista, pero sí que quiero ser solidario, tendría un gran dilema si tuviera que votar en las comunidades que tiran del carro o, todo lo contrario, en las que se dejan arrastrar. Depende de tu forma de ver la vida y de dónde estés viviendo, claro.
-¿Qué competencias tiene transferidas la comunidad autónoma en la que vivo? En los casos en los que controlen gran parte de la educación, la sanidad, las oficinas de empleo, etc. tendrás qué evaluar cómo lo han hecho hasta ahora los que gobiernen y qué propuestas presentan los demás.
-A tu comunidad autónoma le puedes exigir mucho más que a tu localidad. Hoy en día, en casi todas las regiones españolas los asuntos más importantes de tu vida cotidiana pasan por sus dirigentes. El modelo de gestión que incluyan los programas de los partidos políticos podrá cambiar tu vida radicalmente y de forma más visible que incluso las decisiones tomadas por el gobierno central.

Para terminar, mi consejo es que votes. En la medida de lo posible, no dejes que te tomen el pelo y rechaza cualquier lista que incluya indeseables. Valora las propuestas de los partidos menos mediáticos y no te dejes manipular por el chantaje del voto útil. Sobre todo, separa bien el objetivo de tu voto: ni vas a cambiar el orden mundial ni vas a derrocar a Zapatero. Así como tampoco te van a ofrecer lo mismo tus representantes locales que los autonómicos.

1 comentario:

andres dijo...

Hasta el 2016 seguiré yendo a votar. Ese año se cumplirán 40 años desde que los españoles recuperamos el derecho a votar después de otro 40 de dictadura. Aún recuerdo fotos de gente mayor yendo a votar en camilla -quizás era una de las últimas ocasiones en su vida de ejercer uno de los pocos derechos que nos iguala a todos- y sólo por respeto a nuestros abuelos y nuestros padres tenemos esa obligación de la que ellos no disfrutaron durante su vida y nosotros sí. Esa es la única razón que me hace ir a votar siempre porque la clase política española -totalmente profesionalizada- es mayoritariamente un conjunto de incompetencia. Mi elección mañana la tengo muy clara. No hay ningún candidato en Badalona que me convenza y uno me avergüenza. En 2016 espero que este movimiento ciudadano que ha aparecido en toda España se concrete en una opción política para valorar si vale la pena apostar por ellos.