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Tu pareja, a examen

Son como humanos... La mayoría de las veces me marco objetivos muy modestos en los artículos: particularmente, que se entiendan. Y, en los casos en los que la vanidad me imbuye, que mi opinión sirva para algo. En esta ocasión me voy a poner un pelín más petulante que de costumbre. Me olvido de mi código ético para insinuarte si debes seguir con tu pareja o no. Mira, no nos engañemos, si el párrafo anterior no te ha producido ningún efecto interno: vosotros dos váis de maravilla. Ahora bien, si se te ha encendido una alarma, esto no significa que tengas un problema grave. Piensa en simple, como diría Ockham. Tal vez sólo signifique que eres un ser pensante y preocupado por mejorar. No tiene nada de malo si lo sabes controlar.

Quizá merezca la pena capear el temporal y, acaso, disfrutar del viejo amor

A partir de los treinta, ya no sólo pesan los desengaños amorosos de uno, sino los de las personas que quieres. Algunos son inevitables e incluso positivos. Sin embargo, estoy convencido de que muchas rupturas se evitarían si los miembros de la pareja esperaran a que los nubarrones negros se disiparan. Y a veces es tan sencillo como dejar pasar el tiempo y mantener las distancias mientras la ira y el rencor se impongan a otros sentimientos. Afianzar una relación cuesta mucho tiempo, muchas energías y todavía más esperanzas e ilusiones. Quebrarla, en cambio, es tan sencillo como dejarse llevar por el desencanto de una mala época. Ocurre como con un ser humano. Piensa en todos los recursos que se han puesto en marcha para criar y educar a un adolescente. Piensa ahora en todo lo que tuvo que ocurrir para que dos personas decidieran concebir un hijo. Luego, intenta calcular todo el tiempo, dinero, recursos pedagógicos,cariño, etc. que ha sido necesario para hacer de un feto una persona. Si...