martes, 12 de julio de 2011

Primero la electricidad, luego el gas y ahora el agua

El hospital Dos de Maig, herido de muerte
Gracias votantes de CIU en Catalunya. Antes teníamos un Govern de risa y ahora disfrutamos de otro igual de teatrero, pero especializado en la tragedia griega.

Se cierran hospitales, se recortan plazas de profesores y, por tanto, de alumnos. Ayer subieron el agua después de hacer lo mismo con la electricidad, el gas y el butano.

Los sueldos no han subido para que esto sea una putada para la gente con menos poder adquisitivo. De lo contrario sería una gracieta de la derecha más. Lo esperable. Lo normal en la derecha. ¿Qué esperabas, votante obtuso, al darle tu apoyo a CIU en plena crisis? Más recortes es lo que prometieron y es lo que nos están dando gracias a ti, señora, señor de pro, catalán de toda la vida. Enhorabuena.

Respecto a la nueva subida, la excusa de los informativos de CIU es que hay que saldar la deuda de l'Agència de l'aigua. Mira si son didácticos. ¿Cómo se paga la deuda del agua? Subiéndole el precio. Así cualquiera puede ser conseller d'Economia. Y los demás que pensábamos que esto era más complicado, que reduciendo el gasto en gilipolleces, como protocolo y demás, se podían mejorar otros apartados del presupuesto... Pues no, quien a agua debe, a agua paga.

Una deuda, además, contraida el año 2007 cuando la sequia era tema de portada de todos los diarios. Sí, aquella vez que empezaron a montar desalinadoras, traer barcos cargados de agua del extranjero y modificar todo el entramado hidrológico para que lloviera a mares unas semanas después. También debe de ser sencillo estar al frente del servicio de metereología catalán.

Ayer por la noche, precisamente, se reunían los políticos más importantes de Catalunya en el 50º aniversario del Òmnium cultural. Se habló poco de la lengua y cultura catalana. Sin embargo, todos los amigos de CIU y su oposición celebraron la amenaza de una insumisión fiscal y la apuesta por la determinación, o sea, la independencia. A mí tampoco es que me guste demasiado el concepto de estado español, pero, ¿y si de las brasas pasamos al incinerador?

De lograr la independencia, creo que este blog se traducirá automáticamente al català (lengua que amo, por cierto); además, en lugar de helicópteros, los consellers tendrán jets ultrasónicos y la policía aplacará a los manifestantes con un solo guiño del ojo.

Como no me gusta que ningún político, por más crisis que haya, se cague en la Sanidad ni en la Educación, ni soporto que siempre se mezcle la lengua con la política, ni aguanto las subidas de impuestos a los más pobres ni a los votantes de la derecha (cuando me los imagino depositando el voto en la urna, luego algunos me caen bien), he pensado que prefiero que el excedente de mis impuestos vaya a un labriego extremeño antes que a la rancia y apolillada derecha catalana.

La demagogia os sevirá para los fanáticos y los gilipollas, pero no convenceréis. Lo siento, pero no.

1 comentario:

Andrés de Badalona dijo...

Ese es mi David. Cabreado. Lo cierto es que aquellos lodos (los del tripartit con Carod destinando dinero para que no desaparezca una lengua del Amazonas o abriendo embajadas en la Quinta Avenida de NY) han traído estos barros. Yo creo que no es una cuestión de izquierda (que te sangra poniendo zonas azules, aludiendo a la descongestión del tráfico, al lado de hospitales o en zonas donde solo circulan vecinos o aprobando una reforma laboral que eleva el paro a cinco millones de personas)o de derechas (que ven rápidamente la oportunidad de privatizar lo que sea). Es una cuestión de la casta política que nos gobierna: auténticos delincuentes que cogen el helicóptero para ir a trabajar cuando cuatro niñatos se ponen a insultarlos y que se llenan la boca de autodeterminación para luego facilitar la governabilidad de los que supuestamente te están expoliando a cambio de hospitales para seguir privatizándolos... y el Barça mientras paga 40 millones de euros por un futbolista. (Espero que apruebe este comentario, Don Camilo). Un abrazo.