viernes, 5 de noviembre de 2010

Mentar el armario en casa del gay

De vez en cuando se lo recuerdo a mi amigo Juanjo. Estábamos los dos sentados en el pub Bubble's, el que mejor música pinchaba en La Vila Joiosa, cuando el dueño del local, un tipo con mucha pluma (muy simpático y algo pesetero) recogía los vasos de las mesas.

En ese momento, un chico alcoholizado (usaría la palabra "borracho" pero nunca lo he visto sobrio) hizo la gracia bajándose los pantalones. Enseguida mi amigo y yo captamos cómo el dueño ponía los ojos como platos. Como le hacíamos más caso a su cara de pasmado que al trasero del muchacho, sagazmente dedujo que lo habíamos pillado. Entonces, se nos acercó y, descojonándose, soltó: "No mientes la soga en casa del degollado". Luego se metió detrás de la barra sin quitarle ojo al muchacho de los pantalones caídos que daba saltos por el local como un muelle. Supongo que con varios gintonics en el cuerpo la anécdota tiene más gracia.

Pues más o menos la misma cara se le puso a Rajoy el otro día, cuando el archiconocido artista Shangay Lily (la verdad es que a mí no me sonaba de nada) irrumpió en un acto de ésos anticrisis, con cenorrio, copas y discursito incluido, y mostró una pancarta progay mientras entonaba "basta ya de homofobia en el PP..." y la canción seguía sin demasiada rima ni salero, pero ahí quedó el gesto.

¿Gesto? Y una mierda. Este exhibicionista hincó hasta el hombro en la herida de un partido político que incumple la Constitución cada vez que salen a picotear sus gaviotas a las minorías. Si los rumores son ciertos y Rajoy es la famosa trotona de Pontevedra (ahora, de la Carrera de San Jerónimo), la paradoja es brutal. Que salga o no del armario es un acto voluntario, pero que su partido se ensañe así con el colectivo homosexual incumple la Constitución al caer en la marginación de un sector de la población por razones de sexo (que no de género).

Y si Rajoy es más hetero que Tarzán, el asunto no cambia. Como aspirante a ocupar la presidencia del Gobierno, tendría que dar ejemplo. Ya en el plano humano, por sus votantes gays, por sus familiares gays, por sus afiliados gays, etc., el PP debería dar un giro de timón ya.

Por supuesto que soy consciente de que hay miembros homosexuales del PP, como en el resto de partidos. Recordemos que no se trata de un virus sino de un hecho biológico y natural, desde la noche de los tiempos (no te lo creas sin más, investiga). Lo que ocurre es que el PP se debe a la Iglesia Católica (investiga también), como se deben los principales banqueros y empresarios de este país que no termina de quitarse la caspa de encima. Anteayer, eran las mujeres las que no encajaban en la España franquista. Ahora el lobby postfranco no admite ni a inmigrantes ni a homosexuales. De momento, lo de tener querida, gastarse parte de los fondos públicos en prostitución y callar los abusos de niños no está tan mal visto. Eso sí, todo made in Spain... Lo dejo aquí, porque me enciendo, y sigo con el hilo.

La homofobía en el PP es un hecho, y que tenga simpatizantes y miembros del partido gays no me cabe en la cabeza. Me parece un suicidio moral. "Allá ellos" podrás pensar. Lamentablemente, la suma de muchos votos irresponsables da como resultado un equipo de gobierno castrante.

Y mucho ojito, porque la castración afecta, por igual, a heteros y gays.

NOTA: Dedicada al tito Juanjo

3 comentarios:

cal_2 dijo...

Mi amigo Alfonso dice que ahora nos toleran pero, cuando cambien las tornas, vendrán a por nosotros con cuchillos en los dientes para volver a cazarnos con la Ley de vagos y maleantes que tan bien se le daba aplicar a los policias del general Patas Cortas.
Y un dato para la gente que sepa rebuscar en las hemerotecas: si la memoria no me es infiel, recuerdo haber leido que el primer hijo de Rajoy fue concibido por el método de reproduccion in vitro en la clinica Dexeus. Un saludo

David Navarro dijo...

Yo creo que, por suerte, este proceso normalizador no tendrá marcha atrás excepto en el caso de golpe de estado, que en este país no se puede descartar todavía. Aunque también es verdad que lo veo muy remoto.
Lo triste del tema es que más allá de Occidente, que es casi todo el mundo, la misoginía y la homofobía están respaldadas por el código penal, o lo que sea que usan para justificar sus crímenes.
Respecto a Rajoy. Obviamente, puede hacer con su vida lo que le dé la gana, pero si resulta que es gay (y en su caso es un clamor), ese hombre no puede estar en ninguna lista electoral del PP. Pero lo votarán, incluso gays y lesbianas. ¿Qué se puede hacer? Contarlo y poco más.

Juanjo dijo...

Gracies amic !!!