martes, 30 de noviembre de 2010

La ansiedad duele

No fue hasta la primera crisis de ansiedad (ataque de pánico o como se le quiera llamar) que le tomé respeto a esta enfermedad. Hasta entonces era uno más de los temas que veía reflejados de forma superficial en las revistas que compraba mi madre. Sin embargo, se trata de un trastorno muy cabrón y que afecta a mucha más gente de la que crees.

En primer lugar, te puede asaltar en cualquier momento. O sea, que la ansiedad es traicionera.

Además, puede que nadie lo note aparte de ti. Por lo tanto, tendrás que conformarte con la comprensión del médico de cabecera y cuatro personas más.

Para colmo, viene y va cuando quiere, pero sólo desaparece tras muchísimo tiempo de tratamientos de todo tipo, tanto psicológicos como psiquiátricos.

¿Causas? Predisposición genética, estrés continuado, falta de ejercicio, mala alimentación y, sobre todo, tu punto de vista sobre la vida.

Los pesimistas lo tenemos mal. Los dubitativos también. Sólo se libran de la ansiedad las personas que se multiplican para ir al gimnasio, se autorrealizan con miles de actividades complementarias al trabajo, y van con el viento a favor por la vida tal y como está montada (ascender en una profesión, formalizar socialmente tu situación y seguir creciendo en el sentido capitalista: comprar, desear más y, en la vejez, tener mucho dinero amasado para los hijos).

Hay una especie de ser humano que me molesta muchísimo que es el "echao palante". Ésos que suben de categoría como la espuma, que se codean con los jefes de personal y que finalmente se convierten en uno de ellos... Los mismos que luego aplican sin escrúpulos la ley de la selva, mientras se basan en la letra pequeña de otra ley, la de la relatividad, para asegurarte que todo vale, que te está dando la patada por tu bien, aunque no lo sepas ver.

La ansiedad mal tratada deriva en depresión y lo peor de todo es que el sistema, tal y como está implantado en Occidente, no admite gente que no esté al cien por cien de sus facultades. Incluso los propios médicos desconfían de un paciente ansioso. Será que hoy se ha levantado obsesivo compulsivo o paranoíco. Será lo que el doctor quiera.

Hay solución y esperanza, pero eso lo trataré otro día. Por ejemplo, un día que lo visualice. Hoy no.

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