viernes, 4 de marzo de 2011

Triunfar en los lances amorosos después de los treinta

No eres demasiado guapo ni locuaz. Por eso necesitas este tipo de consejos. Has superado los treinta y te encuentras solo. Ya no es que eches de menos el calor de una caricia o el placer del sexo. ¡Te aburres como una ostra! No soportas las reuniones de segundones como tú, que hablan y hablan, y beben y beben sin llegar a ninguna parte. Tampoco te encuentras cómodo al ir de after en after buscando un plan salvaje, inmediato y efímero. Te apetece, pero no compensa.

Tienes un pasado. Conociste el amor con todas sus consecuencias y aunque juraste no volver a picar, te desdices y te sientes desengañado. ¿Cómo recuperas el tiempo perdido? Me temo que nadie te puede ayudar en eso, pero sí que puedes seguir los consejos a un treintañero desengañado.

El treintañero desengañado del amor no tiene que darse por vencido. Ahí afuera le esperan oportunidades doradas.

Bien es sabido que las mujeres más selectivas acaban por desistir en su empeño ilusorio y que su reloj biológico les marca el aquí y ahora cuando menos se lo esperan. Por eso, aquella compañera de estudios inaccesible, de repente se casa con un tipo del montón como tú. Nada que aconsejarte en ese caso: tienes que estar en el lugar y momento adecuados.

También se pueden encontrar solteras de vocación a las que el amor siempre les ha sido esquivo. Entre ellas hallarás más de un tesoro oculto, pero la mayoría tendrá una razón secreto para haberse mantenido lejos del mundanal amorío. Alerta, por tanto, no te vayas a quemar. Sugerencia: por más sencilla que veas la conquista, anda con diez ojos.

La forma más aparentemente fácil de enamorar a una chica llena de virtudes es aparecer justo después de que rompa con su amante de toda la vida. Nada de eso. Ojo, porque en un primer momento se te acercarán por desquite, e incluso por venganza, por lo que tendrás que actuar con precaución.

Ni se te ocurra compararte con el hombre que las ha dejado. De hecho, puede que que te estés enfrentando con un enemigo invencible: el amor de su vida.

En estos momentos te estarás preguntando, ¿qué se ha tomado este David Navarro? A mí nunca se me ha acercado ninguna chica virtuosa, por más rebotada que saliera de una relación fallida.

Claro que no, porque no ha perdido la dignidad ni el orgullo femenino. Tiene el corazón roto, pero eso la hace todavía más peligrosa, no más accesible.

Necesita a alguien, un varón en este caso, al que utilizar para demostrarse a sí misma de que puede enamorar a un hombre capaz de borrar de la faz de la Tierra el recuerdo de su ex compañero.

Pero, ¿y si se trata del tan temido amor de su vida? Entonces, tendrás que aplicarte a fondo y convertirte en el reverso del amor idealizado: la bestia por antonomasia, el macho perfecto.

Por tanto, haz pesas en el gimnasio, vístete de negro, masca tabaco si es necesario. Muéstrate fuerte, independiente, valiente, chulesco. En fin, rudo, pero siempre cortés y atento con ella.

El instinto manda cuando la sangre hierve y ella busca, consciente o inconscientemente, venganza. Qué mejor triunfo que dejarse llevar por un amor salvaje frente al desengaño.

Si consigues que se fije en ti, muéstrate duro como una piedra. Si quisiera un sustituto de su ex, sabría cómo volver con él. En la mayoría de los casos es así. Asume tu papel, pues, y sigue interpretándolo durante un tiempo.

¿Hasta cuándo? Hasta que ella crea haberte ablandado y descubra en ti tu verdadero yo. Entonces, habrás conseguido tu objetivo. ¿Riesgos? Muchos. El primero y principal para tu persona es que te acabes perdiendo y no sepas encontrarte. El segundo, y muy frecuente, que sólo seas un eslabón en la vida amorosa de tu pretendida.

Si no asumes la posibilidad de acabar convertido en otro modelo de persona o te provoca pavor terminar tirado como una colilla, entonces, dedícate a objetivos menos excelsos o busca consejos en otra parte.

2 comentarios:

Mar dijo...

David Navarro: en tema de mujeres te quedas en la cáscara, amigo.

David Navarro dijo...

Pues claro, amiga Mar. Aunque creo que eres injusta, pero has acertado por aproximación.
Este artículo quería ser, y creo que es, desenfadado. Por tanto, inexacto, parcial, vago, etc.
Yo, como escritor, y modestamente, puedo concebir un mundo un poco más complejo.
Yo, como individuo, puedo bromear sobre el tema, equivocarme más que los ejemplos que pongo en el texto, caer en lo más bajo, idealizar a las mujeres y una variedad increíble de aciertos y desaciertos.
De todas maneras, quédate con que soy consciente de que este artículo es muy frívolo y de que, como hombre, puede que tenga mis limitaciones. Pero mi respeto a todas las mujeres inteligentes como tú, y también a las que no lo son tanto.