sábado, 9 de julio de 2011

Sudán del Sur: todos parecían felices

No es el gobenador de Texas.
Nuevo país en África y ya van 55. Divide y vencerás, habrán pensado algunos, porque la mayoría de los países del glorioso Occidente han dado por buena la independencia de la República de Sudán del Sur.

El Presidente del nuevo país luce un sombrero de cowboy cuando se rodea de sus exultantes militares. La gente tiene miedo. A todas luces, se trata de un país militarizado. Casi toda la población se muere de hambre y, sin embargo, los dirigentes del primer mundo envían sus felicitaciones al sucedáneo de John Wayne.

Pongo la mano en el fuego a que el FMI ya ha hecho su inversión, y la UE, y España... A todo esto, si tan mal estaban las cosas en Sudán, me gustaría saber por qué sólo hay una misión de la ONU en todo el continente africano. Sí, la de Somalia.

Tenemos todo el derecho a saber por qué han acogido a este nuevo país con tan mala pinta con los brazos abiertos. Concretamente, ¿cuántos países de los llamados desarrollados les está vendiendo armas? ¿Está España entre ellas? ¿Y cuántos países se las venden a sus vecinos del Norte? ¿Y a los dos?

Por último, ¿cuál es la deuda que va a contraer este país? ¿O es que acaso lo van a pagar con recursos naturales?

¿Enarbolando un fracaso cantado?
Quiero saber más detalles y sólo encuentro teletipos derivados de algún emporio de comunicación estadounidense. Malditos diarios. Menos mal que ya no los compro en papel.

Vaya, escarbando un poco más resulta que en el Sur la mayoría son cristianos. Qué casualidad: la misma religión de los que hoy han llenado de faxes las alas del sombrero del Presidente.

También veo que el ejército alemán campa a sus anchas por el país, ¿algún estado policía más? Seguro.

Y Amnistia Internacional me sopla al oído que China, Rusia y Estados Unidos son algunos de los Estados que han suministrado armas o adiestramiento militar a las Fuerzas Armadas de Sudán, así como al Ejército de Liberación Popular de Sudán (ahora Fuerzas Armadas de la nueva República).


Además, la organización vincula a aviones de fabricación rusa con ataques aéreos indiscriminados efectuados el mes pasado en la capital regional, Kadugli, y otras zonas de Kordofán del Sur, en los que murieron y resultaron heridos civiles.

Sigo leyendo en otras páginas web, cada día más ocultas, que podría originarse una catástrofe humanitaria con todos los sudaneses originarios del Sur a los que la Independencia les ha pillado en el Norte.

Vaya por Dios, con el nuevo país, resulta que nuestros poderosos aliados del primerísimo mundo tendrán acceso al 75 por ciento del petróleo del anterior Sudán (los musulmanes, los del Norte, tendrán que quedarse con la guerra y un 25 por ciento de los recursos del oro negro). Esto ya cambia las cosas. ¡Por fin una noticia positiva!

Prefiero no seguir investigando, porque cada vez veo más claro por qué todos nuestros amigos ricos están tan contentos de la creación de un nuevo Estado.

¿Y Kosovo? David, no seas aguafiestas.

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