sábado, 25 de junio de 2011

No os indignéis: ¡Jodeos!

Por no conformaros con el piso de setenta y cinco metros cuadrados. A pesar de ser sólo dos, os encaprichasteis con el de noventa metros. Vendisteis el viejo por una millonada, pero os hipotecasteis todavía más con el nuevo. ¡Vaya negocio! ¿Cómo? ¿Creéis que habéis tenido mala suerte porque ha subido el Euribor? ¡Cuánto daño hace la automentira!
Por cambiar de coche cada cinco años y, cada vez, necesitar un vehículo mayor. Ahora, encima, se os ha metido en la cabeza compraros una plaza de aparcamiento porque tenéis un cochazo que llama mucho la atención.

Por pedir un crédito para iros de vacaciones más lejos que los vecinos. No conocéis Santander ni Berlín ni Viena, pero habéis estado en Camboya: ¡enhorabuena!

Por elegir siempre la opción privada a la hora de buscar colegio, hospital, etc. sólo porque es más exclusiva que la pública. ¿Qué haréis cuando privaticen estos servicios? ¿Homeopatía, clases por Internet?

Por hacerle la pelota al jefe con tal de no acabar despedidos del trabajo, aunque no os guste lo que hacéis, aunque no crezcáis profesionalmente, aunque perdáis el tiempo y regaléis vuestro esfuerzo por una miseria.

Por votar a la derecha para frenar la política de recortes del Gobierno. ¿Habéis probado a eliminar la caries con salfumán?

Por pensar que la gente que llena las plazas de toda España son unos vagos que pierden el tiempo. ¿Cuánto tiempo habéis pasado al raso por un ideal? Ninguno.

Por no invertir en cultura. Eso os hace más vulnerables a los intentos repetidos de manipulación.

Por creer que sois autosuficientes. Por hacer extensiva esa autosuficiencia a vuestro limitadísimo núcleo familiar. La Humanidad no habría avanzado ni un paso con esa actitud de personas-burbuja. Sí, es la que se lleva ahora: bandejitas de carne para parejitas o "singles"; home-cinema para no hacer colas; palomitas para microondas, por lo mismo; canales de televisión al gusto político del personal... Ni Goethe, ni Cervantes ni Juan Gris. Y Vivaldi para la consulta del dentista (una estación sólo, por favor, la de aquel anuncio de la tele).

Por pasar de todo cuando TODO se desmorona a vuestro alrededor, sólo porque a vosotros os va bien, o regular.

Jodámonos todos, porque si vosotros os vais a la mierda, nos vamos todos detrás.

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