lunes, 20 de mayo de 2013

La escritura sin la bolsa, sólo con la vida


Culpable por haber traicionado a la familia: una carrera universitaria y media más un máster igual a un futuro laboral incierto y una cuenta corriente exigua, arrastro también la culpa de mis antepasados que han dado la espalda a los designios divinos, a la Iglesia e incluso al sentido común transformándome en un ser inútil en general, molesto en particular.

No contento con eso, me enfrento a la tradición familiar con sus mujeres y hombres con la espalda quebrada de tanto trabajar por poco; además, desafío cada día el axioma viril porque no levanto por mí mismo ni siquiera la parte del hogar que me correspondería cuando los hombres de mi familia siempre han soportado el peso de sus familias en sus fuertes pero, a su vez, frágiles espaldas.


En qué clase perversa me inocularon el virus de escribir. En qué estaba pensando cuando elegí leer a levantar fardos. Son quejas. No preguntas. La cuestión es ¿cómo me atreví a creerme escritor cuando nunca he sido rico, ni lo seré, ni siquiera tengo el futuro asegurado y, para colmo, me falta valentía?

Ser Dj., por ejemplo, es infinitamente más saludable. Uno se convierte en Dj. cuando lo contratan para esparcir música de dudoso gusto por locales en penumbra. Hay algo parecido a un contrato, aunque sea verbal, unas horas de dedicación, un gasto de material y, al final, un estipendio. Ser Dj. es demostrable. Además, no te piden estudios. A veces ni referencias.

Yo digo que soy escritor y me lo tengo que repetir para creérmelo aunque lo sé, porque es la actividad a la que más me he dedicado y, sin embargo, es también la que menos dinero me ha reportado. Además, como me han publicado poco y siempre en revistas perecederas, porque se acaban echando a perder, no tengo apenas pruebas. Así que ni yo mismo me lo creo algunas mañanas cuando me tengo que ganar la vida en cualquier otra cosa con la esperanza de aprovechar los descansos para escribir.

Qué poco reconfortante resulta, al menos para mí, descubrir vidas como la de James Joyce, que a pesar de vivir de prestado durante casi toda su vida y dedicar muchas horas a escribir entre sus decenas de viviendas, cientos de bares que frecuentó, y por varias ciudades de Europa, con todo lo que pudo ser, y siendo un genio como era, cuánto le costó publicar y ser reconocido.

Escribir sin publicar es sembrar al aire, idear canciones y no escribirlas ni grabarlas, enamorarse y nunca decir te quiero salvo a nadie más que a uno mismo (en el pensamiento).

Para ser un escritor pobre hay que estar muy cuerdo y tener una voluntad de hierro.

En mi caso, como no es así, tengo setenta y cinco proyectos de novelas, obras de teatro y libros de relatos empezados, y muy poco terminado.

Para que te publiquen, hay que ser bueno (a pesar de que publiquen escritores mediocres). A la vista está que yo no soy la repera, porque de lo contrario habría dado el campanazo. Asimismo, conviene tener don de gentes. A mí me duele hacer la pelota y suele caerme mal el árbol que da buena sombra, por lo que ni me acerco a ella a no ser que se trate de quebrar alguna de esas ramas que se cree irrompible.

Para publicar por méritos propios hay que dar con el tema del momento, culminarlo de la mejor manera y en el punto medio (entre lo que se lleva y un estilo personal), por supuesto, y encontrar al editor que te busca a ti en el momento preciso, aunque no hará nada por encontrarte. A veces hay que insistir, pero en muchas ocasiones si eres pesado, te terminan odiando.

Dicen que también hay premios literarios. Pero yo prefiero hacer quinielas, porque cuando pierdo me consuelo con las pruebas de mi derrota.

En Internet hay cientos de miles de blogs. Algunos están escritos en español. Calculo que debe de haber entre mil y cinco mil escritores no profesionales que escriben en sus blogs y que lo hacen bien. Sólo en castellano. Me da la sensación de que yo no estoy entre los más constantes y sé que no consto entre los más brillantes. Aparte, sé a ciencia cierta que no soy el más simpático ni el que mejor cae. ¿La suerte? Es un agente doble.

Como en todas las áreas competitivas, sólo los más fuertes sobreviven a la hora de obtener un padrinazgo. Hay que aguantar muchas zancadillas, las propias y las ajenas, y lo más difícil, hay que forzar buenas sonrisas.

Podría tomarme la escritura como un hobby, pero eso sería como pedirme que amara por deporte y, exagerando bastante, se parecería a respirar para matar el tiempo.

Lanzar continuos SOS para que te embarquen en un submarino que potencialmente pueda acabar transmitiendo un mensaje de socorro tampoco arregla las cosas.

El puntito de esperanza lo puedes poner tú, lector, si sabes de lo que te hablo.

6 comentarios:

Blanca Correa dijo...

David, sí se de lo que hablas. A mi me sucede algo parecido,pero como en el arte, es un sistema al que debemos combatir pero con presencia, que nuestros textos estén , en los lugares posibles, pero con presencia .
Vamos por ella !!!
Te felicito por tu sinceridad y te invito a pasear por mi blog
Blanca Correa

David Navarro dijo...

Estoy seguro de que lo entiendes a la perfección.
Muy bueno el blog.
Felicidades y a seguir en la lucha.

Anónimo dijo...

En esta ocasión,discrepo y patinas.Puede parecer inane y futil,pero creetelo vivir , escribir y transmitir supera cualquier presunto fin,no es cuestion de valorar (o ser valorado),todo se reduce a existir.Nunca se debió escribir para recibir,hay encuentro tu error,no digo que lo esperes aunque si que lo anheles,minusvaloras tu impresión y rica o pobre,reconocida o no,es grande tu labor,te lo dice alguien que para nada se cree escritor y si un buen lector.

David Navarro dijo...

Acepto tu discrepancia, mi posible patinazo e incluso tus elogios.
Cuando uno escribe, aunque no me publicite más que entre las amistades, tiene que aceptar las críticas y aprender de ellas.

Anónimo dijo...

Asina es estimado redactor de letras,tenga a bien mas bien mis elogios y no tanto las discrepancias ,ya que le hago saber que disfruto mas de sus escritos que los de otros mas afamados y publicitados blogs y eso sin ser parte de su amistario (se dice asi?), saludos y animos ya que la travesia ha de ser larga.

David Navarro dijo...

No creo que la RAE recoja "amistario", pero es una palabra muy gráfica y, salvo que exista una similar que exprese lo mismo, se debería divulgar más.
Gracias. A veces hago lo que puedo, otras lo que quiero. Pero a todo el mundo gusta el halago y la persona que pierde su tiempo animando a otra merece mis respetos.