sábado, 22 de octubre de 2011

La población de tuertos podría crecer gracias al caso Mourinho

El dedo del crimen
Según mis cálculos, unos 500 millones de personas en todo el mundo sabrán, a día de hoy, que la agresión de Mourinho que casi termina con el ojo de Tito Vilanova bailando el hula-hop se ha saldado con una sanción risible.

Más que risible, resulta milagroso, porque que a un entrenador le suspendan dos partidos en una competición, la Supercopa, que bien podría no volver a disputar en su vida, es un regalo ¿Y la multa? Una broma.

Teniendo en cuenta que entre los futboleros hay mucho fanático, y entre los fanáticos, muchos niños, jóvenes y gente sin demasiado espíritu crítico, podría haberse gestado un mensaje para el futuro: "ante la frustración, no pegues puñetazos y no insultes; métele el dedo en el ojo al primero que te dé rabia".

Aparte, se lee entre líneas otro mensaje: "puede que te caiga alguna sanción, pero cuanto más dinero tengas y más a favor tengas a la opinión pública, más leve será el castigo".

Mi recomendación es prohibir los partidos de fútbol a los menores de 18 años En el caso de no estar emancipados, se puede subir el límite de edad hasta los 35. O los 40 incluso.

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