jueves, 8 de marzo de 2012

Conocemos a los títeres, pero... ¿quién maneja los hilos?

Vas al teatro y, si hay presupuesto, te entregan un programa. Pocas líneas sobre la obra y muchos nombres a pesar de que sobre las tablas veas a dos, tres o cuatro actores. No es baladí: en una obra dramática interviene mucha gente. Alguien compuso la música. Otra persona tiene que encargarse de que todo se escuche bien. Otra, de la iluminación. Alguien tuvo la idea del librero. Otra persona o la misma la escribió... Y así hasta decenas de participantes.

El caso es que no hay trampa ni cartón. En un hipotético caso de que no te guste, por ejemplo, la música, siempre podrás decir: "menuda chirigota ha compuesto Fulanito o Menganito".

Sin embargo, no sabes por qué en una obra de teatro que ven cuatro gatos (por desgracia) todos los profesionales dan la cara y no ocurre, por ejemplo, en el Gobierno.
Se habla de los asesores de Rajoy o de Zapatero. Unos dicen que llegan a un centenar de personas, otros que son muchos menos. Se dan nombres algunas veces. Y a nadie les suena. Son gente que ponen en boca de los principales políticos del país palabras que sirven para levantar o hundir la economía, anticipar leyes, condenar actos, etc, y en consecuencia, son palabras importantes.

En el teatro, te puedes dormir, que salvo los ronquidos, no pasa absolutamente nada. Te pierdes la función y ya está. Por el contrario, como ciudadano, si decides no escuchar los mensajes del Presidente del Gobierno o de algún Ministro, estás desoyendo en la mayoría de los casos decisiones que repercuten directamente en tu vida, en la de tu familia.

Por eso, tienes el derecho, y creo que la obligación moral, a conocer los nombres, la preparación, el pasado y el presente de todos los asesores, responsables de comunicación y consejeros.

Pero hay más peligros. Si escuchas en las noticias, como le ha ocurrido a este servidor,a la candidata del PP al Principado de Asturias hablar de la necesidad de "remover los obstáculos". Entonces, échate a temblar. Básicamente porque ya que remove en inglés significa "quitar", su declaración demuestra que quien le ha escrito el discurso ni siquiera conoce bien la lengua española.

No es una tontería. Si los políticos presentan un perfil bajo, imagínate qué ocurrirá si estos titiriteros siguen al dictado los mensajes de otros titiriteros analfabetos que se venden al mejor postor.

Por amor propio, por justicia, reivindica que toda esta corte invisible de ideólogos de los cargos políticos se muestren, pues sólo si se quitan la máscara podrás saber a ciencia cierta de qué van la gran cantidad de decisiones que cada día afectan a tu futuro.

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