miércoles, 7 de diciembre de 2011

Quién conspira contra quién (Please, Help!)

¿Son los Beatles un mero Adorno?
En estos tiempos hacerse un nombre equivale a decir enriquecerse. Por lo tanto, atajemos: Daniel Estulín, con las investigaciones sobre las grandes conspiraciones que nos acechan, y sus seguidores se están haciendo de oro.

En uno de sus libros sobre el club Bilderberg, Estulín deja caer (no profundiza mucho más, la verdad) la teoría de que el prestigioso filósofo, sociólogo y, entre varias especialidades más, musicólogo Theodor Adorno redescubrió la composición atonal: escalas de 12 tonos extraídas de la Grecia clásica y los cantos al dios Dionisio. Al parecer, protegido por la familia Rockefeller y su instituto Tavinstock, Adorno insufló esta manera de componer a los Beatles.

El resultado, tras varios experimentos, dio resultado: la música atonal consiguió adocenar a millones de jóvenes revueltos de todo el mundo y dinamitar la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, las protestar anti-Vietnam y anti-capitalismo, de manera que se creó un estado de idiotez mundial basado en la música feliz, las drogas, el culto al sexo y la insustancial idealización de mitos que llega hasta hoy en día cuando un pijo de Pedrables enarbola una bandera con el rostro del Che Guevara.

Pues bien, el instituto Tavinstock existe y, aunque se ha reformado en institución de caridad, sí he podido constatar que en su origen fue creada para investigar comportamientos sociales a gran escala. Adorno existió también, desde luego. Y parece imposible que escapara a la influencia de Los Beatles. Aunque según lo pintan algunos, parece que fue al revés.

A falta de estudios serios, tenemos la aseveración sin pruebas contundentes ni asomos dudas, rasgos que caracterizan a los ensayos de Estulín (su novela no la he leído). Sin embargo, también hay mucho silencio alrededor de tantas teorías conspiratorias como es capaz de lanzar el ruso-español-argentino.

Aquí hay mucha tela que cortar, pero resumo:
1) Cantidad de páginas web se mofan de la relación que establece el mediático "ensayista" entre la composición atonal, los Beatles y el control del mundo. Pero no rebaten objetivamente sus afirmaciones.

2)Otras páginas, la mayoría en inglés, se hacen eco de los "descubrimientos" estulinianos, pero no consiguen aportar ni un solo dato más fiable que la palabra del autor.

3) El silencio en torno a temas tan interesantes puede obedecer a dos causas:
a) nadie se toma en serio a este mercachifles
o b) el que calla otorga.

En realidad, Internet, los medios de comunicación y el estado de la opinión en general ponen al ciudadano normal, tú, yo, etc., en una preocupante disyuntiva que desemboca en una paranoia universal. Me explico: si nadie demuestra ni desmiente nada con argumentos sólidos, existe la creencia razonable de que podríamos estar siendo sujetos de una manipulación. Ya que nadie se ha molestado en abrir la puerta para ver si hay gato encerrado o no, la sombra del gato podría corresponder a un saco recostado o a un tigre.

La incertidumbre en la era de la comunicación global ha triunfado por encima del rigor, la libertad de expresión, el contraste de informaciones y la capacidad para intercambiar opiniones.

En muchos países se ha pasado de sangrientas dictaduras con el control férreo de la censura a este circo de opiniones escandalosas, preocupantes, incluso difamatorias.

De momento han conseguido dividir al lector preocupado por saber en dos facciones:
a) los abonados a la teoría de la conspiracion
y b) los entusiastas del Sistema porque niegan la existencia de un Sistema.

A algunos nos gustaría que cada vez que alguien publica un libro o comenta una noticia en los medios, hubiese mecanismos para contrastar hasta qué punto tendrían que cambiar los "es así" por "podría ser...". Y parece que Internet, huérfana de controles de calidad, es el abono perfecto para que esto no suceda. ¿La excusa? Aparte de la libertad de expresión, una mucho más terrenal: "todos los medios de comunicación necesitan estar presentes online".

Mientras nadie más vea el problema, la solución, de por sí difícil, será imposible. De momento, desaprensivos del mundo, aprovechad para soltar las barbaridades que os venga en gana. Nadie podrá pediros cuentas.

Enlaces:
Artículo que difunde la teoría del plan de dominación vía Rockefeller-Adorno-Beatles.
Artículo que se mofa de lo anterior.

NOTA: Si algún musícologo desea dar su opinión sobre la relación Adorno-Beatles, será más que bienvenido.

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