viernes, 6 de enero de 2012

Urdangarín resbalando bajo la lluvia

No dejes que los Urdangarines te impidan ver los Camps.
Me sorprende la cantidad de mierda que se está echando sobre Iñaki Urdangarín. ¿Dónde está la famosa censura de la Casa Real? Y si existe, entonces tendríamos que pensar que es el propio Rey el que impulsa toda la ofensiva mediática de acusaciones. Pero, ¿qué ganaría Juan Carlos de Borbón con el juicio popular de su (todavía) yerno?


Se me ocurre una trama: tal vez quieran forzar la abdicación de Juan Carlos, porque se dice que es un poco rojillo y a su hijo Felipe, en cambio, le va la derecha. Más o menos lo que hizo Franco con Juan de Borbón, apartándolo del trono, para poner al entonces principito Juan Carlitos. Sólo que le salió rana. O quizá no tanto. Hay que reconocer que es un lío. Lo que más me preocupa es: ¿quién estaría interpretando el papel de Franco en la actualidad? ¿Tal vez Botín, Merkel, Obama...? Creo que si se juntaran John Le Carré, Stephen King y Frederick Forsyth, no serían capaces de dar con un argumento tan enrevesado como el que se está perpetrando.

Y es que partimos de la base de que un escritor de ficción, a pesar de inventarse personajes, acciones y ambientes, debe de ser un esclavo de la verdad. Y parece mentira que en España se enjuicie a las personas antes de que el juez se persone ante los acusados.

Yo no defiendo a Urdangarín. Ahí están sus millones de euros para conseguir rebajar la condena, puesto que ya nadie duda de que es culpable. Pero creo que en un Estado de Derecho sobran los juicios paralelos. De hecho, si es verdad que el Rey le advirtió de que dejara las "malas compañías" entonces habría que imputar a Juan Carlos.

Aprovechando la tormenta, la Casa Real presenta el presupuesto del pasado 2011. Voluntariamente. Que conste. Ellos no están obligados. Pues bien, eso es lo primero que tendrían que cambiar nuestros ¿representantes? políticos.

En cualquier caso, el lavado de imagen que han intentado los medios de comunicación con respecto al Rey y su corte ha abusado de la inteligencia de los españoles. De algunos.

Al día siguiente de la publicación del presupuesto, en el espacio informativo de Antena 3, a las tres de la tarde, un tal don Vicente comparaba los ocho millones y pico de euros con el centenar que se llevaba el Presidente de la República de Italia, o los más de doscientos de su homólogo francés (¿o era al revés?). Sin embargo, don Vicente tenía la poca vergüenza de puntualizar: de la seguridad del Rey se encarga el Ministerio de Interior; de los traslados en avión, el de Exteriores; de los gastos de las viviendas, Patrimonio y un largo etcétera de partidas no incluidas en los ocho millones de marras. Me da la sensación de que TODOS nos vamos a morir sin saber el gasto real (en los dos sentidos del adjetivo).

Yo no soy Le Carré, pero el caso es que con la tromba de agua que caía sobre Urdangarín a los españoles les pareció bien que “sólo” se gastaran ocho milloncentes en mantener al Rey, familia y lacayos. La mayoría ni siquiera leyó la letra pequeña. A veces los impuestos no incluidos y la miopía salen carísimos.

Imagen vía Scoop it

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