sábado, 12 de octubre de 2013

Ser español y no morir de asco

Este cuadro está incompleto y sus efectos no caducan.
Los medios de la derecha española, que son mayoría, siguen en sus trece de considerarse los auténticos españoles y, por eso, dan lecciones sobre patriotismo cada día y, sobre todo, se han apoderado de la idea de España, como si sólo ellos tuvieran acceso al sancta-sanctorum donde reside la esencia de la españolidad.

Asisto a sus intentos por dar cobertura a los actos del día de la Hispanidad, del 12 de octubre, y sólo veo militares y banderas.

Y a mí ni me gustan los militares ni las banderas.

Sin embargo, soy igual de español que los cerebros de Intereconomía, La Razón, ABC, etc. Además, demuestro ser más tolerante porque no me extraña que muchos catalanes quieran independizarse de España.

Sinceramente, el día que yo crea que la entidad territorial y administrativa en la que nací y me crié es el cuartel de tardiofranquistas patrioteros del que algunos se empeñan en agenciarse, yo me apeo.

Eso es lo que quisieran algunos.

Lo que sucede realmente y algunas mentes estrechas no contemplan es que se puede ser español sin toros de Tordesillas, valles de los caídos, homenajes a fascistas, odio a los españoles que no pasan por el aro, etc.

Partamos de una base. Esto es un experimento, aviso, y puede salir mal o no convencer.

Los mismos que se consideran españoles y tachan a toda la izquierda progresista de este país de antiespañola acusan al PP, partido al que votan, de flaqueza a la hora de reivindicar su españolidad.

Supongamos que es cierto, que el PP no llega al nivel de españolidad que le exige la derecha radical de este país.

Ahora veamos algunas características del PP:

1. Se niegan a condenar el franquismo. PRUEBA: No lo ha condenado todavía.

2. Favorecen al ala más extrema del catolicismo. PRUEBA: Fiestas de la familia, subvenciones, exenciones fiscales, etc.

3. Varios de sus dirigentes actuales y pasados son herederos o descendientes de altos cargos del franquismo. PRUEBA: Aznar, Gallardón, Cabanillas, etc.

4. Sabotean cualquier intento de las víctimas del franquismo por poner en práctica la ley de memoria histórica. PRUEBA: Las miles de fosas sin abrir, los crímenes sin castigar, etc.

5. Rechazan abiertamente a homosexuales, abortistas y, en general, a todo sector de la población que no cumple con sus parámetros morales. PRUEBA: Encabezan las manifestaciones en contra de estos colectivos, incluso de los integrantes de movimientos sociales como el 15M.

6. Condena, en lugar de ayudar, a los colectivos más desfavorecidos de la población, como las prostitutas. PRUEBA: Hay muchas. La última la protagoniza la alcaldesa de Madrid.

7. Ningunea o persigue a los inmigrantes de extracción social baja. PRUEBA: Las acusaciones al gobierno de Zapatero de fomentar el efecto llamada, como quien atrae a las ratas. Simplemente, su política sobre inmigración.

8. Favorece a los empresarios por encima de los intereses de los trabajadores. PRUEBA: Véase las ayudas a la CEOE en los presupuestos de 2013, muy superiores a las subvenciones al cine, como bien afirma Ignacio Escolar en este artículo.

9. Influye en los jueces para defender a toda costa a las clases privilegiadas. Por ejemplo, la monarquía española. PRUEBA: Los intentos por arrebatarle el caso Urdangarin al juez Castro, la impunidad del duque de Palma y su libertad para salir y entrar del país, etc.

10. Censura el debate sobre la soberanía de los pueblos y culturas del Estado. PRUEBA: El PP no sólo se niega a la independencia de Catalunya. También rechaza la opción del referéndum.

Vaya, que si el PP no es todo lo español que debería ser, según la extrema derecha, miedo da de saber en qué tipo de España están pensando.

De todas formas, podemos hacernos una idea, y ni siquiera hace falta exagerar las líneas ideológicas de, recordemos, un partido político que cuenta con el apoyo de la mayoría de españoles:

La derecha, cuando se refiere al prototipo de buen español se está refiriendo a una persona que simpatiza con las dictaduras, comulga con los dogmas del ala conservadora de la Iglesia, practica el nepotismo, desprecia a las víctimas de la guerra y la dictadura, odia a todo aquel que se aparta de su moralidad, repele a las minorías, destila racismo y xenofobia, se mueve sólo por el dinero, se salta la equidad de la justicia y está dispuesto a lo que sea con tal de que no se desligue ni un milímetro del mapa de las autonomías, el café para todos y los millones de ciudadanos que no están de acuerdo con la actual organización territorial.

Sé, a ciencia cierta, que esa idea de lo que es ser español sólo se materializa en unas pocas personas y, desde luego, no son plato de mi gusto ni creo que sean mayoría, a pesar de que los ideólogos de estas perversas teorías reciben el aplauso y el apoyo en las urnas de millones de españoles.

Ahora habrá quien se tome lo anterior como un ataque personal y piense: ¿qué se ha creído antes? Yo soy una persona democrática que cree en los valores tradicionales y en el libre comercio, pero de ahí a llamarme racista, xenófobo, homófobo dista un abismo.

Señora, señor, si usted se indigna, más me indigno yo, porque entonces demuestra que no ha leído ni una sola línea de historia. No sabe a quiénes le está regalando el poder y se niega a verlo. Pues adelante. Ojos que no ven...

Y no, no soy antiespañol porque tenga una versión sobre la españolidad distinta a la que tienen los idearios de la derecha. ¿Cómo voy a odiar a la gente que me rodea, en general?

Aquí hay un ciudadano español que no piensa celebrar nada el 12 de octubre. ¿Qué se supone que debo festejar? ¿La matanza de indígenas en América? ¿El error de navegación de Colón? ¿El comienzo del expolio del oro?

Y si Catalunya se independiza democráticamente, que me den la doble nacionalidad.

2 comentarios:

José Manuel Sánchez dijo...

Totalmente de acuerdo con todo el texto menos en una cosa, yo el 12 de octubre sí celebro: mi cumpleaños. No elegí el día de mi nacimiento.

David Navarro dijo...

Pero yo no tengo nada en contra de que celebres tu cumpleaños. Si vives en Barcelona incluso puedes probar a invitarme a una mariscada :-)
Nada, un placer que hayas visitado este blog. He visto tu trabajo en internet y me gusta mucho el activismo razonado. Felicidades.