miércoles, 2 de octubre de 2013

Otro hito en la telemierda (telebasura's milestone)

¿Era la fábula de la raposa y la hormiga? ¿Y quién es quién?
Sería la una y media de la mañana. Hacía zapping mientras bostezaba y en la pantalla apareció el rostro de la última trepa, la otrora concejala socialista, hoy exhibicionista Olvido Hormigos. Recordemos que es una señora cuyo mérito es haberse grabado un vídeo erótico para un supuesto amante juvenil y futbolista, que no contenta con que su vídeo rodara por todo Internet, aprovechó el tirón para apuntarse a varios reality shows a pesar de que lloraba en los programas por el sufrimiento infligido a sus hijos (ajenos a la faceta de pornostar Youtube de su mamá) y a su marido (al que algunos tachan de cornudo y otros de aprovechado).

Uno de los canales que más cancha le ha dado, a ella y a otros muchos personajes con peor currículum, es Telecinco, de la fábrica de Berlusconi, el de toda la vida.


Pues bien, era un viernes a eso de la una y media de la mañana y en un programa que se llama igual que otro que hacen cada puñetera tarde, pero se apellida Deluxe para distinguirlo porque se hace de noche y con una sección de polígrafo (por otra parte, es bastante peor como formato que su primo hermano diario), en ese momento, vi a la tal Hormigos enfadada con un corrillo de supuestos periodistas del corazón.

No sé qué pasó ni me interesa, pero la entrevistada e invitada y bien pagada ex concejala se enzarzó en una disputa verbal con una tal María no sé qué, bajita y con cara de bruja. Al parecer, Olvido Hormigos le recriminó a su entrevistadora, una de las que le aporreaba, que también puso su cuerpo a disposición de los señores (y señoras) con afán masturbatorio en la revista Interviu. Bueno, lo dijo de forma más fina, pero es lo que quiso decir, al fin y al cabo.

Maravilloso invento para los famosos esto del Twitter.
Entonces, el conductor del programa, don Jorge Javier Vázquez, un señor bajito muy listo, mariquita con pluma de quita y pon, se cabreó como un energúmeno y le increpó a su invitada, con buen criterio pero mal tono, que cuando uno se sienta en la silla de invitados responde, pero sin interpelar a los que preguntan.

Se hizo la publicidad. Yo estaba con el ordenador en mis cosas y pasaron muy pocos minutos cuando se abrió el telón otra vez.

Esta vez el señor Vázquez bramaba odio por la boca acusando a la Hormigos de haberse portado de forma rastrera con la tal María durante el descanso o pausa publicitaria, que es como se dice ahora.

La llamó asquerosa, cerda y declaró que era la peor persona que había pasado por el programa. También le dijo que sus días de famoseo se habían terminado y la expulsó del programa (en calidad de director, aunque en los créditos sale una tal Carlota???) porque ya la habían utilizado suficiente, no sé si en virtud de un guión tragicómico o en serio, pero luego le repitió tantas veces lo mala persona y asquerosa que era, y puesto que no hubo seguimiento con micrófono y cámara en mano a una Hormigos indignada que huía del plató... vaya que yo me lo creí.

El alegato final de Jorgito no tiene desperdicio: "Es una vergüenza tener que aguantar a gente como esta, qué asco, son mierda". Cuando se le pasó el enfado bromeó con la delirante idea de invitar a Vargas Llosa o hacer pasar por el polígrafo al líder del PSOE Rubalcaba.

Luego me puse a pensar que era una verdadera mierda que millones de personas que se matan para llegar a fin de mes, tienen unos valores y se merecen ser felices se acostaran con ese recuerdo infame, con esa muestra de prepotencia crepuscular, un arranque de furia del enanito que se creyó un gigante y que la pagó con una pobre señora que en el fondo es como cualquier otra que ve el programa.

Si algún día tengo tantos lectores como el señor Vázquez con su primera novela, sólo espero borrar este artículo y negar hasta el suplicio mortal que nunca vi ni opiné sobre su esperpento de programa, no vaya a ser que la gente que compre mi novela se crea que va a asistir a uno de esos espectáculos de linchamientos y humillaciones que programas como Sálvame Deluxe propagan haciendo creer al espectador que lo que sucede allí forma parte de la vida.

Exactamente igual que las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Existieron, pero la vida debe de ser algo distinto.


NOTA: Si la moraleja te importa un bledo y te interesa conocer la historia bien narrada, pues aquí la tienes: es de Fórmula TV. Algo escueta, pero bien trazada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Molt ben dit!! i narrat!