miércoles, 26 de septiembre de 2012

La jugada maestra de Artur Mas

Si en el post anterior señalé a Europa como principal obstáculo para la independencia de Catalunya, también debí deshinchar uno de esos globos sonda que andan enturbiando el ambiente.

Por supuesto que no será fácil lograr un cambio en la sacrosanta Constitución Española, pero no es el principal escollo al que se enfrentan los independentistas. Con otro dibujo parlamentario, se puede cambiar, aunque por fases. Y la primera debe de ser el federalismo, que como si de un juego de matrioskas se tratara, también necesitará un cambio en la Constitución del 78.

Todo esto está muy bien, y si me tengo que mojar, ojalá España sea un estado federal algún día. No obstante, a mí me sangran las vestiduras cuando veo a Artur Mas enarbolar la bandera independentista, cual Marianne de la Revolución Francesa.

¿Manía personal? Considero que no, que tengo motivos contrastables. Veamos:


Artur Mas aplica los recortes presupuestarios afectando la estabilidad social de Catalunya antes de que Rajoy empiece a hacer lo mismo con el Estado. Sin negociación, sin preaviso. Igual que Rajoy.

CiU, durante toda su historia democrática, ha apoyado las políticas más reaccionarias del PP, sobre todo, y del PSOE también.

Además, huele a podrido que el President Mas anticipe elecciones con la excusa de una consulta independentista en Catalunya. Su principal argumento para adelantarlas a toda prisa es una manifestación multitudinaria a la que él mismo no acudió.

Sin embargo, se apuntó el tanto del millón y medio de manifestantes a las pocas horas de celebrarse el hito por las calles de Barcelona.

Su partido, por cierto, jamás ha dado un paso en pos de la autodeterminación cuando ha estado en el poder. Y en los tiempos del tripartito, torpedeó a ERC en cuanto nombraron la bicha. ¿Causas?

-Hablar de la independencia daba votos a ERC, no a CiU.
-CiU, sobre todo Unió, no quiere la independencia.

En cuanto a Artur Mas, lo lamento pero no da el perfil de político independentista. De hecho, hasta los 20 años, con Franco ya muerto, no se acuerda de su amor por Catalunya. Empieza su carrera política trepando desde lo público y se coloca como sucesor de Jordi Pujol como ocurre en el PP: a dedo.

Su familia, de hecho, es tan catalanista que hasta hace poco tenía cuentas secretas en Suiza y Liechenstein. Millonadas que no tributaban en Catalunya. Sin embargo, el delito prescribió. A mí personalmente me gusta cómo ha blindado el pasado de su familia durante el Franquismo. No se sabe apenas nada. De Artur Mas sí que se sabe que hablaba en castellano con su mujer y que ésta se ha hecho el carné convergent hace bien poco.

Lo anterior, lo reconozco, linda con la rumorología y resta seriedad al conjunto, pero considero que es importante trazar las coordenadas del que se autoproclama héroe catalanista de la noche a la mañana.

Aquí el tema principal es que el político que más ha dañado la Sanidad, Educación, Transportes y, en general, casi todo lo público en Catalunya va a salirse de rositas con su huida hacia delante que más bien parece una mascarada.

Es una jugada maestra. Desde hace dos semanas hasta el 25 de noviembre, las voces que clamaban en contra de los recortes brutales de Mas se van a ver silenciadas por la esperanza de una independencia que no es posible. Ahora no puede ser. Y Mas es el primero que lo sabe. La jugada es maestra porque el President no puede perder. Si por algún casual consiguiera un solo paso hacia la independencia, entraría en la Historia con letras doradas junto a Macià y Companys. ¿Y qué ocurre si fracasa? La culpa será de España, de Rajoy, de Rouco, del PSOE.

Ahora bien: yo creo que el pueblo catalán no es tonto. Rectifico: puede ser sospechoso de todo, menos de carecer de inteligencia. En sus manos está facilitar la jugada maestra de Mas o descubrir esta auténtica mascarada.

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