martes, 12 de marzo de 2013

Más que una remontada... Més que un club!

Durante casi una década impidió la hegemonía europea del Real Madrid de la Quinta del Buitre, Hugo Sánchez y su díscolo (DEP) presidente Ramón Mendoza. El Milan de Arrigo Sacchi inscribió su nombre en la historia del fútbol y desde entonces, a pesar de los altibajos, pese a que jamás ha recuperado el estilo de juego deslumbrante que tuvo su continuidad con Fabio Capello, es un equipo respetado y temido en el mundo.

Sin embargo, el Barça del nuevo milenio, el que recogió el testigo de la era Cruyff y lo superó con su discípulo (ex del Milan) Rjkaard, y que se consolidó con la era de Pep Guardiola, ya está considerado por muchos expertos en el deporte rey como el mejor equipo de la historia.


Este año lidera la Liga con holgura a pesar de que no está en su mejor momento. Desde el Real Madrid, prensa madrileña incluida, insisten en que está en crisis aunque (ironías del fútbol) los merengues le siguen a 13 puntos en la clasificación. Y en su estrategia de acoso y derribo hoy rezan para que el AC Milan, rival odiado en la capital de España, vapulee y apee al Barça de la Champions.

Superar el 2-0 recibido en San Siro será complicado, pero no es imposible para un conjunto que, sin grandes variaciones, atesora 14 títulos desde que Guardiola tomó las riendas hace sólo cuatro años.

El segundo de Pep, Tito Vilanova, sigue siendo el entrenador del FC Barcelona. En la distancia, pero respaldado por el equipo directivo, trata de dirigir una escuadra blaugrana que no pasa por su mejor momento deportivo, tanto en el plano físico como en el anímico. Tito, además, debe luchar contra el cáncer, la contienda más importante de su vida.

El mismo Barça que ha enarbolado los valores del juego bonito y respetuoso, con el control de balón como principal seña de identidad se tiene que superar a sí mismo y demostrar esta noche que tiene un plan B e incluso un C para derrotar a un rival que sabe cómo ganarle sin apenas tocar la pelota.

A falta de espíritus de Juanito y de cultos a dioses vivos como Di Stefano, el FC Barcelona, que no da lecciones de señorío ni representa el papel de adalid de nada en su himno, debe hacer lo que mejor sabe: ese fútbol total, plagiado y mejorado de la estupenda Naranja Mecánica de los setenta, para seguir superando en belleza y fútbol a sus adversarios.

En una noche de fútbol tan importante, Messi, el mejor jugador del mundo, tendrá que tomar las riendas ofensivas, pero sin la dirección de Xavi y las asistencias de Iniesta será poco menos que imposible. Los blaugranas tendrán que usar las bandas como nunca, y en ese aspecto Tello y Pedro (quizá Alexis, que se vio mejor que nunca contra el Deportivo) serán los encargados de centrar los balones al área. Roura, el entrenador en funciones, tendrá que disponer de un verdadero 9, jugador de área, para que Messi juegue más suelto en el filo del rectángulo rival. Nadie mejor que Villa, que también se reivindica jornada tras jornada. ¿El peligro? Las subidas al área de Alves, sobre todo del brasileño, y de Alba, los dos laterales más ofensivos que probablemente han jugado juntos en el FC Barcelona. Detrás, Piqué tiene que ganar en concentración. Puyol es indiscutible y las recuperaciones de Busquets serán vitales ante las arremetidas de El Shaarawy. Por suerte para los catalanes, Pazzini no jugará. Pero ojo con Boateng, que es un todoterreno de primera clase. Otra de las claves será anular a Montolivo, verdadero cerebro del Milan. ¿Y qué hay que decir de Pinto como portero titular blaugrana? La duda ofende. Sólo a los que de mala fe lo condenan debería preocuparles su buen oficio, que ya lo ha demostrado de sobra.

Habrá otra vez mayoría de canteranos en el terreno de juego, mayoría de españoles y de catalanes también, y los que sólo saben tirar de talonario y dilapidar a sus jóvenes promesas desearán que el Barça hinque la rodilla ante su verdugo de siempre, el Milan, un equipo que conoce sus cartas perfectamente y que intentará agazaparse atrás durante todo el partido para asestar pocos pero letales zarpazos a los culés.

Probablemente el ciclo, ¡como festejan desde Madrid!, se ha terminado, pero trabajando con tesón, modestia y los valores en alza, después de un ciclo viene otro... y otro.

El Barça ya ha hecho historia, pero el libro de las grandes gestas deportivas sigue estrenando páginas en blanco.

2 comentarios:

Andrés dijo...

Pienso que, aunque difícil por la fama de los equipos italianos y el catenaccio (un mito más que otra cosa), la remontada es posible. El problema es que este Barça no ha tenido que remontar nunca una eliminatoria ni creo que ha pasado por una tanda de penaltys por lo que jugadores acostumbrados a sufrir poco se van a encontrar con un escenario inédito para ellos. El equipo tiene 120 minutos -no los 90 reglamentarios- para gestionar la remontada, es decir, para meter tres goles y, fundamental, que no le hagan ninguno. Teniendo en cuenta que en Milán un gol fue ilegal y el otro fruto de un error defensivo, defender bien esta noche se antoja clave. Marcar rápido el primer gol lo veo clave pero irse a saco a por el segundo y no manejar bien el tempo del partido me parecería una temeridad. En fin, que veo poco fútbol -salvo cuando me obligan por motivos laborales- pero hoy es uno de esos días en los que no me importa perder dos horas delante del televisor viendo a 22 tíos en calzoncillos detrás de una pelota. Visca el Barça!!!

David Navarro dijo...

Desde un plano futbolístico todo es posible esta noche y que el Barça encaje dos goles más al contraataque no es imposible ni mucho menos.
Creo que lo que se va a imponer, al final, será ese punto de inflexión que tiene que haber en los jugadores, agotados de tanto ganar y vapuleados por la ausencia del entrenador.
Si remonta, no será una gesta pequeña, no.