viernes, 18 de julio de 2014

Empezar por el principio: las cuentas del fútbol

Todos son amigos. Todos son ricos y famosos.
Tomaré como modelo los clubs más importantes de fútbol en España: el F. C. Barcelona y el Real Madrid.

El Barça lleva varios años fichando pocos jugadores, si bien cuestan un dineral, pero lo cierto es que cada vez que se interesan en un futbolista, el deportista vuela a otro equipo.

¿La razón? Podría ser que, como aseguran algunos, Andoni Zubizarreta entre en las enciclopedias como el secretario técnico más incapaz de la historia. También puede ser que los demás equipos les ofrezcan mejores contratos y paguen más dinero a los clubs de origen por su contrato.

Recordemos que un jugador de fútbol tiene dos precios. El que tienes que pagar al club donde juega y el que percibirá el futbolista cuando lo contrates.

Pues bien, al Barça le cuesta atraer a grandes jugadores. Sin embargo, el museo blaugrana es el más visitado de Catalunya; sus camisetas se venden como rosquillas; el campo está casi siempre lleno y, además, el club dispone de un arsenal de herramientas de marketing con el objetivo de hacer caja. Y pocas resultan un fiasco, empezando por los contratos televisivos, que son un negocio tremendo no sólo en España sino en todo el mundo.

Para colmo, el sistema de la cantera barcelonista funciona como una fábrica. A la que destaca un jugador no suele subir al primer equipo, lo venden. A veces juega unos partidos con el Barça en Primera, pero da la sensación de que sólo quieren incrementar el valor, porque independientemente de su rendimiento hay jugadores que están condenados a emigrar. Son moneda de cambio. Thiago Alcántara es el último caso sonado, pero hay decenas de futbolistas que pasan sin pena de gloria desde las dependencias juveniles del club a equipos segundones. No por mucho dinero, pero todo hace caja.

En el Real Madrid se da el caso contrario. En su actual plantilla tienen un mínimo de dos jugadores titulares por puesto (quizá con la única excepción del nueve, pero cuentan con seis o siete mediapuntas de calidad contrastada).

Cada temporada, fichan lo mejor de lo mejor y, para asombro de muchos, concluyen las operaciones con una rapidez supersónica. Cuando se ha filtrado el interés por un futbolista, ya lo han hecho suyo. Alguien del club se fija en un jugador, paga lo que sea y ya está: operación concluido. Caso de Illarramendi, un futbolista del montón, que le costó a los merengues 36 millones de euros. Ni siquiera pudo formarse el rumor sobre la operación. Nada que ver con la situación del Barça, que puede mantener en suspense a sus aficionados varios meses sobre un objetivo para, de repente, descartarlo.

En esta temporada que viene, y a día de hoy, el Real Madrid tiene un problema con sus dos porteros. Iker Casillas y Diego López están considerados como dos de los mejores guardametas del mundo. Pues bien, en lugar de solucionar el dilema, fichan a otro. Se trata del ex-levantinista Navas, uno de los porteros más valorados de la Liga. Ya tienen tres. Supongo que saldrá uno como mínimo, pero de momento ya aventaja a cualquier club rival. Ningún equipo en el fútbol atesora tanta calidad bajo sus palos.

Suma y sigue. Desde el primer rumor sobre el fichaje de Kroos a su confirmación no han pasado ni quince días. Me consta, además, que el club blanco no escatima en gastos ni regatea. Paga a precio de mercado. El mismo caso se dio hará un año con el contrato de Bale, entre ochenta y noventa millones de euros. Éste costó más, pero la intriga no llegó a las tres semanas. Más de un año tardó el Barça en fichar a Neymar, la estrella brasileña (en ciernes), por una cantidad similar, aunque me temo que nunca sabremos la cifra exacta.

A día de hoy, al Barça le siguen faltando defensas. Sobre todo centrales. Pues bien, de momento los culés han fichado a dos porteros y un delantero, que también necesitaba, pero el problema de los defensas centrales sigue vigente, más de tres años después. Para los menos aficionados al fútbol, y sé que esto no gustará a muchos, un central en el deporte rey es la pieza más común, la más sencilla de encontrar. Básicamente, desde pequeños, los futbolistas menos dotados y menos veloces acaban convirtiéndose en centrales. Está explicado por la vía rápida y se puede discutir esta teoría por facilona y poco científica, pero a la postre es así.

No ocurre lo mismo en la Casa Blanca. Cuando falta una pieza en el equipo madrileño, se trae. Recuerdo hace dos o tres temporadas cuando se lesionó un delantero en el Real Madrid. Era a finales de año y su entrenador por entonces, Mourinho, pidió un recambio. Pues tan sencillo como frotar la lámpara de Aladino. En un abrir y cerrar de ojos, obtuvieron la cesión de Adebayor en el mercado de invierno y lo mejor es que la prensa se enteró cuando el jugador ya estaba en el avión rumbo a Barajas.

Me falta espacio para hablar de jugadores concretos, de fichas y de desembolsos. Más o menos, y me puedo equivocar sin mala intención, la temporada pasada el Real Madrid gastó unos 160 millones de euros en fichaes y el Barça, la mitad.

Lo más sospechoso es que el F. C. Barcelona sólo incorporó un jugador, mientras que el club blanco trajo seis novedades, algunas de relumbrón como el citado Bale.

Otro detalle que llama la atención: los jugadores del Barça se devalúan cada año. Los del Real Madrid suelen mantener su precio de venta o incluso incrementan su valor (con la excepción de Thiago). Por ejemplo, la temporada pasada el Atlético de Madrid compra a David Villa por cinco millones y pico, la cuarta parte de lo que el Barcelona pagó al Valencia por el traspaso (40 millones). Por el contrario, el club merengue sacaba 46 millones por el alemán Özil y 37 por el argentino Higuaín. El primero costó 18 y el segundo 12. Si el alemán dejó huella en el Bernabéu, el rendimiento del Pipita fue extraordinario.

¿Dónde está el truco?

¿Por qué el Barça ficha tan poco y tan caro, y vende tan barato a pesar de que el club gana dinero a espuertas?

¿De dónde saca tanto dinero el Real Madrid para fichar todo lo que se pone a tiro, a pesar de que acierte en su política de ventas? Es más, ¿cómo consigue cerrar las operaciones tan deprisa si en teoría paga lo mismo que otros clubs podrían abonar?

Vamos a ver... ¿Es posible que el Barça utilice sus ingresos para otros fines que no sea mejorar sus opciones en las distintas competiciones? En plata, ¿se malversa el capital del club azulgrana?

Y mirando hacia la Cibeles: ¿puede ser que en realidad los jugadores cuesten más dinero del declarado y por eso el equipo de Florentino Pérez trae a quien le da la gana y cuando le da la gana? En ese caso, ¿tan rico es Florentino? Y aunque así fuera, ¿puede confundirse la riqueza personal de un dirigente con sus empresas, que supongo serán sociedades anónimas (vaya, que no son sólo suyas), con el capital del club? ¿Cómo puede ser que siempre fluya el dinero en épocas de vacas gordas y flacas?

Recordemos que, entre los clubs y sus directivas, hay una parte oscura, muy oscura. Los dichosos intermediarios y los representantes de jugadores. Las comisiones de unos y otros, las ayudas financieras de bancos que gastan lo que no tienen en prorrogar hipotecas en ayudas al deporte rey y los regalitos de los distintos gobiernos en forma de recalificación de terrenos y beneficios fiscales (y termino aquí, pero en las hemerotecas encontrarás más formas de beneficiar con el dinero de todos al equipo de fútbol de unos pocos).

Última reflexión: los negocios del fútbol huelen a perro muerto. Hasta que el ciudadano no vea limpieza en casa del rico, no va a coger la escoba.

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