lunes, 18 de noviembre de 2013

Simples recetas para humanizar el capitalismo (trece reglas de sentido común)

Como algunos sabéis, no tengo ni idea ni de micro ni de macroeconomía y, de hecho, soy incapaz de rellenar la declaración de la renta sin ayuda, pero hay algo que sí puedo hacer: usar el sentido común. Y esta vez no es el menos común de los sentidos, porque he tenido como punto de referencia en todo momento el blindaje de las necesidades básicas del más pobre de los ciudadanos.

Espero, con mucha curiosidad, las críticas de parte de aquellas personas, que cargadas de conocimientos técnicos sobre finanzas y esa seudociencia que es la economía, vendrán a tumbar una por una todas mis propuestas.

Soy consciente de que son vulnerables, pero también sé que en la mayoría de los casos, salvo errores flagrantes que cometa por ser demasiado ingenuo o ignorante, el espíritu de los críticos no tendrá en cuenta los valores en los que baso estas trece reglas: la igualdad de oportunidades para todo el mundo y la protección de los estratos sociales más débiles. Así que cualquier razonamiento o argumentación que vulnere lo anterior para mí no tendrá la más mínima consideración.

Cubierta la herida antes de que me apunten con la daga, empiezo:

1. Por ley, cada persona que esté capacitada para trabajar y quiera hacerlo, debe de tener un trabajo. No es una utopía dado que en una sociedad que tiene cubiertas las necesidades básicas de alimentación (o debería tenerlas, porque se derrocha y tira comida a destajo) las posibilidades de ocio son infinitas y, por tanto, pueden derivar en infinitos puestos de empleo. Además, cualquiera que tenga ojos podrá ver ausencia de personal tanto en servicios públicos como en empresas privadas (sinceramente, es demencial que para retirar un paquete en Correos uno se tire media hora teniendo en cuenta el índice de paro y lo mismo ocurre en las taquillas de las estaciones de autobuses y trenes, etc.).


2. No se gasta ni un céntimo en partidas que no sean públicas, solidarias y sociales, o en cualquier caso estrictamente necesarias, hasta que el último ciudadano no tenga unos ingresos asegurados que le permitan vivir con dignidad, y esto incluye pagar un alquiler y costearse su manutención.

3. Se limita el número de viviendas por persona a tres, a no ser que se alquilen, a partir de la cuarta, según una cantidad de dinero razonable que acuerde el Parlamento. Se acabaron las burbujas y las casas vacías. El metro cuadrado de vida no puede equipararse al precio de un artículo de lujo que puede fluctuar cuanto quiera según los mercados.

4. Cada ciudadano tiene derecho a una vivienda digna y, por tanto, se prioriza la construcción de viviendas sociales a cualquier otra obra, que no sea estrictamente necesaria. Mientras tanto, se pueden realizar macroestadios y puentes de Calatrava a escala para que los arquitectos de prestigio sigan luciéndose, pero pagándolo con su bolsillo.

5. Fin a la especulación: gravámenes importantes a quienes tarden menos de un año en vender una propiedad adquirida si no se demuestra que es necesario para mantener su economía o se debe a una contingencia, por ejemplo, un divorcio, la pérdida del empleo, etc. Siempre teniendo en cuenta que si ya dispone de tres viviendas, la tendrá que poner en alquiler inmediatamente o pagar impuestos para que se puedan proyectar viviendas sociales.

6. Siguiendo con la especulación, esta vez la bursátil: si se compra una acción y se quiere vender este mismo valor, se impondrá un período mínimo de cinco días para hacerlo. De lo contrario, se pagará un impuesto proporcional al número de días que se salten la norma. Considero que es una lacra para la sociedad, tanto o más que los burócratas improductivos de toda la vida, esa legión de apostadores que venden y compran en cuestión de minutos el principal motor del trabajo y de la riqueza, las empresas.

7. Fin a los minijobs y al empleo precario, sólo admisible para trabajadores por debajo de los veinticinco años, sin formación y sin experiencia. Igualmente, los sueldos de los trabajadores deben tener en cuenta la preparación y la experiencia, como sucede en muchos países de Europa. A propósito, los sueldos de las empresas de más de cinco trabajadores serán proporcionales a los beneficios declarados de dichas empresas. No es razonable que un magnate de los negocios abra decenas de tiendas en todo el mundo mientras neutraliza los sueldos de sus empleados.
                                                 
8. Transparencia absoluta: dar plazos razonables y publicarlos en los principales medios para realizar concesiones de servicios y obras públicas y usar auditorías externas que reflejen las razones de la concesión en los medios de comunicación. En cualquier caso, las concesiones no deberían realizarse si se trata de trabajos que serán siempre necesarios como ocurre con la limpieza de las calles, por ejemplo.

9. Llevar a referéndum toda decisión que sobrepase una suma importante de dinero (un porcentaje del presupuesto dado en el capítulo concreto) y/o que afecte a un número notable de ciudadanos (a partir del  40 por ciento de los ciudadanos de los pueblos, comunidades o del estado).

10. Política de máximos de sueldos y de posesiones materiales e inmateriales: nadie necesita ganar más de diez veces el sueldo mínimo interprofesional (y si lo necesita siempre puede emigrar a Miami), al igual que no necesita poseer más de tres viviendas sin alquilar en un mismo territorio ni una suma que supere una cifra que constituya los ahorros necesarios para asegurar el futuro de su familia. No se trata, en cualquier caso, de una persecución de los ricos: siempre pueden tener tres mansiones en España, tres en Inglaterra, tres en Polonia, etc.

11. Toda la política y economía de un país se supedita a que se garanticen las pensiones, la educación y la sanidad públicas, la seguridad, los servicios de limpieza y todo aquello imprescindible para que la ciudadanía pueda vivir de forma saludable, feliz, segura y tranquila. Hay que trabajar más en definir conceptos como la felicidad y la tranquilidad. Ni se puede tener a la ciudadanía constantemente atemorizada ni a estas alturas resulta lógico dejar que la pandemia de las enfermedades psicológicas y psíquicas crezca de manera exponencial.

12. Hay que evitar intermediarios, empresas concesionarias de servicios públicos, empresas filiales y demás constituciones de figuras improductivas.

13. Toda aquella empresa que mantenga una actividad económica en el país y pretenda llevar la producción fuera, que pague un porcentaje de impuestos similar al ahorro estimado que intentan embolsarse usando mano de obra barata, evadiendo impuestos, etc. ¿Quién gana, aparte del consejo de administración, en un sistema en el que los productos que vende una empresa española son fabricados por niños explotados a miles de kilómetros del lugar donde deben volver para consumirse?


Nota: He redactado un mero esbozo de las medidas que son factibles de llevar a cabo sin romper las reglas democráticas. Inevitablemente, es necesario un control del Estado. Si el Estado nos representa a todos los ciudadanos de verdad, no veo ninguna coacción a la libertad. Por tanto, quien quiera ver reflejos de regímenes dictatoriales comunistas quizá no esté entendiendo mi propuesta sino proyectando sus propios fantasmas.

Nota importante: Recién escrito, descubro algo que sospechaba (no, no soy un visionario). Quizá muchos lleven décadas trabajando en algo que a mí se me ocurrió antes de ayer. Dejo este enlace para que yo mismo, y vosotros sí queréis, profundicemos en el tema.

3 comentarios:

David Condis dijo...

En el punto 6 David, recuerda la conversación que mantuvimos con Francesc. El problema no son tanto las acciones como los futuros y opciones sobre ellas.
Se apalancan tanto que con 4 duros están moviendo dinerales.

Kemoth dijo...

ummm no estoy de acuerdo en casi ninguna de las 13 reglas, te pongo una frase en algunas:

1. Correos es privado y si no quiere mas empleados no tiene porque tenerlo, lo que es vergonzoso no es la espera, sino que sea un monopolio, en mi opinion si tuvieramos 3 "correos" se pondrian las pilas.
2. Totalmente de acuerdo.
3. Eso no lo entiendo, según esto, tambien podriamos "gravar" el número de coches, el número de consolas y el número de mascotas ... pienso que con una mejor regulacion de los alquileres se puede "asegurar" la inversion y protejer a los alquilados.
4. OK.
5. Creo con la regulacion de los alquileres la especulacion desaparece y se abriria el mercado (disminuyendo los precios). Ahora mismo poner una casa en alquiler supone un riesgo para el inversor (hablo de gente con 2as casas) que lo bloquea todo, incluida la compra venta de inmuebles.

--- Cuando tenga otro ratito escribo mas ----

David Navarro dijo...

A mí me preocupa más que haya gente sin un techo que propietarios temerosos de alquilar, aunque entiendo su punta de vista. Pero si me he de posicionar o ponderar qué me parece más urgente, lo primero me parece más grave.