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Podemos y la clonación de Ada Colau

Todo el mundo odia a J. C. Monedero.
A mí me cae gordo Juan Carlos Monedero sin conocerlo. De Íñigo Errejón no me fío, y tampoco tengo el gusto. Y Pablo Iglesias me da grima, pero no puedo explicar por qué.

Sin embargo, es justo denunciar los pobres resortes argumentativos de los que sacan a colación estos tres nombres cada vez que hablas del buen momento político de Podemos.

A mí me importan tres pimientos estas tres personas. Creo que hay que celebrar que exista Podemos, independientemente de los nombres que están en boca de todos. Por estos tres motivos.


1) El principal, son el único grupo político, o al menos el primero, en el que ha cristalizado el fenómeno del 15M, del que muchos nos lamentamos que no hubiera trascendido en política.

2) Ha puesto en peligro el bipartidismo en España, presente desde los albores de la democracia, incluso en la Segunda República.

3) Supone una bocanada de viento fresco y da voz al pueblo. Es el primer partido realmente democrático con aspiración a conseguir un escaño (como mínimo).

Y cuando sacas a colación el nombre Podemos delante de reaccionarios del PP, o de nostálgicos del PSOE, siempre te recuerdan que Monedero ha hecho tal y tal cosa.

Juegan con ventaja. Para enumerar los escándalos del PSOE (y que yo sepa, nadie ha clausurado el partido) puedo pasarme toda la tarde. Para hablar de los del PP creo que tendría que montar una cumbre de una semana para expertos anticrimen.

Además, los escándalos no son cuantitativamente equiparables. Lo de Monedero, si es que algún juez dice que hay delito, es una broma al lado de uno solo de los cargos a los que se enfrenta Bárcenas. ¿Y lo del caso Gürtel? También los ERE de Andalucía.

Me da vergüenza haberme encontrado con tanta gente que me los equipara. Pero, ¿van en serio? ¿O nos toman por idiotas?

Por cierto, si a estas alturas no han enchironado a la cúpula de Podemos, con la de esfuerzos que habrán hecho para pillarlos, me atrevo a decir que el partido está más limpio que una patena.

Yo me quedo con la alternativa que representa, y trataré de averiguar en qué medida me podrían defraudar para definir mi voto. Eso es, me informaré antes de votar, que ya es bastante más de lo que los grandes detractores de Podemos harán.

Puede que invierta más neuronas en decidir mi voto que mucha gente en sacarse una carrera. Y no me estoy echando flores precisamente.

Creo que sé cuál sería la fórmula del éxito para Podemos, ahora que se anuncia un efecto desinfle. Deberían clonar a Ada Colau para que se presentase en lugar de Pablo Iglesias a las Elecciones Generales. Pero eso es imposible.

Lo que es seguro es que cuando arranque la campaña electoral, nuestros siempre simpáticos jueces y fiscales nos deleitarán con alguna acusación sorpresa a alguien de Podemos. ¿Os recuerda de algo al escándalo de los Pujol justo antes de la consulta independentista?

España, que es así de grande.

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