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Cómo no ser Unamuno

No sé qué ocurre con las biografías, pero no suelen satisfacer a nadie. A los muertos está feo dedicarles un libro a no ser que se les ensalce; si el homenajeado vive, el asunto se complica. En este caso, en la obra del matrimonio Rabaté sobre Unamuno, la dificultad aumenta porque se está retratando a un pensador y escritor inmortal.

Es cierto que sobre el legado intelectual del bilbaíno se ha escrito demasiado y, tal vez, con demasiada pasión porque para escribir sobre don Miguel hay que conocerlo, y si se le llega a conocer se le admira o se le odia. Si acaso, el interés de Miguel de Unamuno. Biografía (Taurus) reside en traspasar el muro que separa al genio de la persona.

¿Qué tenía Miguel de Unamuno de característico como ser humano? A esta pregunta el libro parece acercarse en diferentes pasajes, pero al final, siempre se impone la aproximación a su obra intelectual y a ciertas vicisitudes de su carrera de ascenso al rectorado, destierro y posterior regreso a su ciudad de adopción, titubeo con el fascismo incluido.

De las intimidades del hombre poco sabremos cuando terminemos con la lectura de este voluminoso libro. En cualquier caso, las citas del autor y algunas anécdotas bien narradas y mejor documentadas hacen que el recorrido cronológico se haga ameno incluso para los que conocen poco a Miguel de Unamuno.

Sin embargo, a pesar del valioso ejercicio documental, uno acaba echando de menos entender a la persona que se oculta tras el mito. Quizá porque, a Unamuno, como autor, es imposible conocerlo del todo.

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