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Mira siempre en el contenedor

Mejor ilustrarlo con un pájaro muerto que con una persona. Hay cuentas que simplemente no cuadran. Se calcula que en España hay cerca de 15.000 personas desaparecidas. Por mera casuística, probablemente la mitad esté muerta. ¿Cuántas veces compruebas qué hay en el contenedor cuando tiras la basura? En mi caso, ninguna vez. Estoy seguro de que a partir de ahora te fijarás un poco. No cuesta nada y puedes destapar un crimen y, sobre todo, acabar con la angustia de los seres queridos de alguien que falta a casa. Mira bien dentro del contenedor. En cualquier bolsa puede haber rastros de sangre. No es fácil descuartizar un cadáver de forma que encaje en una bolsa y, mucho menos, que ésta se mantenga impoluta por más envueltos que vayan los restos. El asesino habrá tirado la basura en el contenedor al azar. Seguro que vive lejos de allí. No tengas miedo, pues.

Pabellones de muerte

Se saben muchos detalles sobre la entrada a prisión de los asesinos. Reporteros a la entrada de los presidios en las grandes ocasiones e incluso fotos, vídeos, testimonios de gente que pasaba por allí, nuevas imágenes, etc. Sin embargo, se desconoce casi siempre cuál es su destino cuando salen de la cárcel. Porque, con la actual legislación, el que entra, si no muere repentinamente en la penitenciaría, acaba pisando la calle. Da igual que haya matado a una persona o a cuarenta. Con los descuentos legales incluidos, debería salir de la "trena" en menos de veinte años. Por ejemplo, el Arropiero, el mayor asesino en serie de este país, con 48 muertes confesas, entró en la cárcel para enfermos psiquiátricos de Fontcalent (Alicante) en 1978 y salió veinte años después, enfermo de un cáncer de pulmón debido a su (dicen) increíble adicción al tabaco. Al poco murió.