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Mostrando las entradas etiquetadas como budismo

Un momento en la vida

Así te quedarás si sigues leyendo esta bazofia. Llega un momento en la vida en el que te cambia el chip. El ahora se revela como el único instante en el que merece la pena centrarse, porque sólo en el presente podemos dirigir nuestras acciones y, además, gozar del momento. Revivir el pasado es pasar álbumes de fotos vacíos que rellenamos con los caprichos de la memoria. Apuntar demasiado hacia el futuro es una fantasía que en el mejor de los casos sólo nos puede acarrear problemas nerviosos. Como mínimo, frustración. Esto del cambio de chip no se puede programar con un par de clics de ratón. Habrá quien, a las primeras de cambio, sea capaz de efectuar el cambio, pero para la mayoría de nosotros no resulta tan sencillo… Puede que, a pesar de que los libros de autoayuda se repiten como el ajo, cada uno de nosotros tenga una idea de lo que es vivir en modo negativo y vivir en modo positivo y, además, resulte más complejo que las cuatro recetas básicas para vivir sin preocupac...

El yo siempre es deficitario

Allá donde se erosiona la cara norte de una ladera, quizá, más abajo y de forma casi imperceptible, se está labrando un prado. Igual sucede con un bosque quemado: lentamente se regenera. Quizá en otra cosa, porque aunque uno se encapriche de uno de los pinos y le tenga especial cariño, la naturaleza no tendrá en cuenta la pérdida de un árbol, simplemente regenerará las plantas que se perdieron en la medida de lo posible. Tal es así que, con toda seguridad, si los pinos fueron plantados por el hombre donde antes había, por ejemplo, alcornoques, puedes apostar a que aquel terreno quedará despojado de alcornoques, pero ese pino en el que trazaste tu promesa de amor, por más que lo desees, no volverá. Ni ningún otro como no sea que las autoridades se empeñen en replantarlos. Y si lo hacen al tuntún (como ocurre normalmente, pues se planta lo más rentable y no las especies endémicas), volverán a desaparecer, porque la naturaleza no obedece imperativos humanos. El concepto del yo está ...

Rebelarse es, al final, perder(se) la vida

Precisamente porque rebelarse hasta las últimas consecuencias significa entablar batalla. Una cosa es quejarse, incluso desarrollar opiniones bien fundadas, y algo muy distinto es luchar contra el orden injusto de la vida. La vida, en sí misma, no invita a la guerra. Acércate a un campo, siéntate a la vera de un camino. Si te molesta el sol, busca el abrigo de la copa de un árbol. ¿O vas a intentar destruir el astro rey con la mirada? Sí, frunce el ceño, concéntrate y apunta... ¿Y qué hay de las moscas? Puedes matar unas cuantas si te aburres (aunque si son de campo de veras, lo tendrás complicado), pero ¿en serio crees que te puedes librar de todas? ¿Te molestan las piedras del camino? ¿Tienes problemas con la mala hierba? ¿Acaso es el canto de la cigarra una invitación a que hagas callar a todo bicho que zumba?

Contradicción (o misterio) del budismo

¿Fue feliz mientras contrastaban su felicidad? Me fascina leer a Matthieu Ricard , un monje budista considerado el hombre más feliz de la Tierra (científicamente demostrado, ver foto), porque consigue aunar en un solo discurso la realidad presente, la filosofía y la religión. Y lo hace, cómo no, en el nombre del budismo. Él y otros antes y después me han convencido de que el budismo cuenta con una ventaja absolutamente irrevocable sobre otras religiones. Al carecer de dogmas, todos los avances científicos encajan. El budismo no pretende "meter miedo" a sus fieles bajo coacción del sentimiento de culpa ni se dedica a condenar actividades tan mundanas como usar el preservativo para practicar el sexo. Bajo su imperio moral (o no imperio) Galileo no tendría que haberse retractado de su teoría ni la Santa Inquisición habría existido. Para el budismo, el concepto de tiempo lineal es otra ilusión más de la mente humana. Por eso encaja el big bang e inc...