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Mostrando las entradas etiquetadas como economía

Simples recetas para humanizar el capitalismo (trece reglas de sentido común)

Como algunos sabéis, no tengo ni idea ni de micro ni de macroeconomía y, de hecho, soy incapaz de rellenar la declaración de la renta sin ayuda, pero hay algo que sí puedo hacer: usar el sentido común. Y esta vez no es el menos común de los sentidos, porque he tenido como punto de referencia en todo momento el blindaje de las necesidades básicas del más pobre de los ciudadanos. Espero, con mucha curiosidad, las críticas de parte de aquellas personas, que cargadas de conocimientos técnicos sobre finanzas y esa seudociencia que es la economía, vendrán a tumbar una por una todas mis propuestas. Soy consciente de que son vulnerables, pero también sé que en la mayoría de los casos, salvo errores flagrantes que cometa por ser demasiado ingenuo o ignorante, el espíritu de los críticos no tendrá en cuenta los valores en los que baso estas trece reglas: la igualdad de oportunidades para todo el mundo y la protección de los estratos sociales más débiles. Así que cualquier razonamien...

Hablando claro: España no tiene remedio

Es el sino de los españoles, quizá también de los ibéricos (hispanolusos, me refiero) y hasta cierto punto de los mediterráneos: hay un gen cultural que nos impide evolucionar de acorde a una civilización legalista, como la que trata de imponerse en Occidente. Lo nuestro es saltarnos las normas, tirar por la calle de enmedio o salir por la puerta de atrás. Yo no sé si existe ese estigma en la cultura, que se incrusta en las generaciones como si la sociedad tuviera sus propios genes. A veces me da por pensar que se trata de algo más sencillo, tan facilón que no queremos verlo.

Al diablo con la prima de riesgo

Ver las cosas como son: ésa es la cuestión. No es necesariamente fácil aplicarlo a nuestras vidas. El principal problema estriba en que casi todo el mundo suscribe que ya lo hace. Nadie quiere ser un iluso. Sin embargo, apegarse a la realidad para no parecer un trasnochado es, paradójicamente, el atajo directo a vivir al son de pajaritos que pían sin descanso. Estos días todo el mundo sabe cómo va la prima de riesgo, el Ibex35, la inflación, etc. Y sin embargo, ¿cuántos resistirán un debate en profundidad sobre la economía, sea la española o la mundial? Muy pocos, me temo. Aunque no es éste el tema del post. Mi tesis va por otro lado. Sostengo que la gente se arma de información que no logra dominar ni entender para simular que controla la realidad.

El Bretón que (de)pende de cada uno

El "España no va bien" también funciona. Se impone la moda del espectáculo y por eso se habla de lo anecdótico incluso en los espacios de supuesto análisis riguroso de la actualidad. En una sociedad a la deriva ya no causa estupor que los diarios nacionales incorporen en sus portadas las tristezas de un futbolista multimillonario. ¿Cómo va a sorprender que dediquen amplios titulares al monstruo que mató a sus dos hijos por despecho contra su mujer? Seré más claro todavía: el caso de José Bretón es una anécdota. Por supuesto que es una tragedia horrorosa para sus familiares y sus vecinos. Pero no debería haberse convertido en un asunto de Estado. Básicamente porque lo que a la gente le interesa es el morbo y el morbo es un pasatiempos.

La prueba de estrés para las empresas españolas

¿Acaso los empresarios no tienen responsabilidades? Puede que los bancos pasen las diferentes pruebas de estrés a las que las sometan, aunque no dudes de que estas pruebas saldrán mejor o peor en virtud del objetivo del examinador. Me pregunto qué pasaría si un grupo representativo de las empresas españolas se sometiera a pruebas similares. En realidad, es una pregunta retórica. Todos sabemos la respuesta: suspenderían. Haz la prueba: envía un currículum a 20 empresas españolas y a sólo una francesa, alemana o inglesa. Es mas que probable que te respondan sólo de la compañías extranjeras. Qué coño... Dalo por hecho. Empirismo puro.

Propuestas para salir de la crisis sin temor a error

Reconozco que podría haber confesado mis soluciones a la crisis antes, pero estaba demasiado ocupado respirando, viendo cómo me ganaría la vida y esas cosas menores. Las inyecto sin preámbulos. Se explican por sí solas. 1. Demos libertad a la Fábrica de Moneda y Timbre para imprimir billetes de 500 euros de los billetes que se hayan perdido. Luego, los repartimos entre las familias que ingresan menos de 10.000-15.000 euros al año (y trabajan o intentan trabajar) para que obtengan la cantidad que les corresponda. 2. Emprendamos juicios rápidos para los corruptos de alto nivel. Pongamos por caso robos de más de 50.000 euros. Embarguemos sus bienes automáticamente y invirtámoslos en puestos de empleo públicos. A poder ser, útiles. 3. Obliguemos a las empresas a que no se publiciten un día de cada dos, de manera que apliquen ese ahorro para bajar los precios de sus productos y aumentar, de paso, los sueldos de sus trabajadores.

Quién nos rescatará de los estafadores

La duda ahora es: ¿cuál será la sexta ficha? Estamos en el período más crítico para nuestro sistema democrático basado en la solidaridad y en las políticas sociales. Si las amonestaciones de la Unión Europea y de Alemania bastaron para que los Gobiernos, primero con Zapatero y sobre todo después con Rajoy, pusieran la soga al cuello de los contribuyentes, ¿qué nos espera ahora que tienen la excusa del rescate? Obviamente no sé si subirán los impuestos como en todos los países intervenidos ni cuántas oleadas de recortes acabarán repercutiendo en Educación, Sanidad y ayudas sociales. Pero sé, todo el mundo sabe, que dentro de pocos años hablaremos con nostalgia del estado del bienestar. No es mi opinión. Ya ha ocurrido en Portugal, Grecia e Irlanda. El rescate, lectores adocenados o rebeldes, conservadores o progresistas, va a ser la excusa perfecta para que todos los poderes aplasten la libertad que tenemos como individuos y como pueblo.

Ni elefantes ni YPF ni reyes trasnochados que valgan

Una cortina de humo también valía. Desde este blog no vamos a contribuir a la nueva estrategia del Gobierno para que miremos hacia otro lado. Fijaos: mientras toda España debate sobre el futuro de la monarquía y echa pestes contra la decisión de Argentina respecto a la petrolera YPF, el equipo de Rajoy está desmontando piedra a piedra cualquier recuerdo del estado del bienestar.

La conspiración del PP (una hipótesis razonable)

Por ser quien soy y escribir cómo escribo ya soy sospechoso. ¡A saber qué barbaridad dice tras ponerle un título así al post! Lee y, luego, opina. El gobierno español está tomando medidas muy estrictas, demasiado. Algunas sobrepasan la lógica de un partido político que aspira a volver a ser elegido.

La primavera europea está por llegar

Sí, su caso es más dramático, pero hablamos el mismo idioma. Sí, literalmente está a la vuelta de la esquina. Claro que ya te imaginarás que no me refiero a esta obviedad (la estación), sino a una insumisión general en los países europeos que más están arrastrando los grilletes de una crisis que vino, como casi todo, de Estados Unidos. El 29 de marzo en España habrá una huelga general para la que sobran los motivos. Cuando la gente salga a la calle a manifestarse, que nadie se equivoque, no lo hará porque culpe al gobierno actual de la situación económica, sino por sus decisiones políticas. Ellos les llaman reformas, pero se habla ya de una Contrarreforma. No es un juego de palabras gratuito: si desde que se instauró la Democracia en España se han logrado hitos sociales, por primera vez las medidas propuestas por el Gobierno, de prosperar, significarán un paso atrás en gran parte de los derechos obtenidos por los trabajadores. Derechos que se han obtenido con la sangre ...

Misión: escapar de España

Que los otros se empeñen en hundirnos se me antoja triste, pero es natural dentro de un contexto en el que lo único que cuenta es crecer. Los países, como los organismos, necesitan devorar a los demás para hacerse más grandes. Ahora bien que los propios españoles hayan apostado democráticamente por el recorte social y público, es decir por el atraso, merece figurar en los anales de nuestra historia negra. Y aquí estamos: los españoles, convertidos en carnaza. Hay algo que todo el mundo debería saber. Son Malas noticias. Los sacrificios que nos van a imponer desde dentro y desde fuera sólo van a servir para que seamos más pobres.

Low cost generation

Alex, quién te ha visto y quién te ve. Todavía no nos hemos recuperado de los sustos provocados por los vuelos de bajo coste y ya nos hemos metido en otros andurriales casi tan frustrantes como perder una maleta, sentarte junto a desconocidos en la cola del avión o quedarte en tierra sin previo aviso. Gracias a la nueva moda de recibir cada día decenas de correos electrónicos con ofertas para el ocio, nuestro principal dolor de cabeza consiste en no acumular más bonos milagrosos de los que podemos permitirnos (por el dinero y por el tiempo). Algunos tienen trampa, en concreto la mayoría de los que incluyen en su oferta la claúsula Z: es necesario llamar con antelación para confirmar la reserva.

Cómo superar el problema de la deuda europea

Para nada bueno. Hoy sábado, los guardianes del mundo (G20) se reúnen en París con el fin de dar con la fórmula mágica para acabar con el problema de la deuda de los países de la Europa pobre. Para empezar se podrían haber ahorrado el viaje. Hay dos soluciones, por lo menos, que se pueden tomar por vídeoconferencia, chat, e-mail, teléfono, sentido común ...

Objetivos perversos

A veces, cuando descubro esos anuncios hechos con cincuenta planos en veinte segundos o las escenas de acción de una película rodadas con cuatro cámaras a la vez, me pregunto si esa necesidad de pasarnos el mensaje bien troceado, mezclado y a toda velocidad no obedecerá a un plan secreto para exterminarnos. Me imagino que en los albores del siglo XX, cuando surgían cientos de inventos en los diarios, alguien debió de pensar que los hombres y mujeres del siglo XXI obtendríamos una mejora en nuestra calidad de vida. Se supone que para eso servía el progreso. Por eso a nadie le gusta quedarse alejarse de esa palabra, estropeada por la política y que la lengua no ha conseguido enmendar. Se puede ser progresista, o pretenderlo, pero ¿qué adjetivo describe al amante del progreso? No lo hay.

¿Por qué?

Millones de personas han compartido durante más de una semana la pregunta existencial de un entrenador de fútbol impotente tras una derrota. Fue poco original. Como un mártir a punto de morir, miró al horizonte de los flashes y se preguntó por qué. Su plegaria alcanzó a millones de personas: unos a favor, otros en contra. Lástima que el tema de su lamento pleberiano incluyera supuestas ayudas arbitrales y tratos de favor al Barça. Lástima que millones de cerebros se hayan conectado durante tanto tiempo para ocuparse de un tema tan insustancial.

Cómo sobrevivir en la gran ciudad sin gastarse un céntimo

Una de las mejores opciones para disfrutar de una ciudad grande cuando llevas los bolsillos vacíos es quedarse en casa. Si tienes unas vistas más o menos aceptables, podrás disfrutar de lo mejor de dos mundos: tu interior y la obra global y cosmopolita de centenares de miles de urbanitas. Descarto el goce del hogar, porque sin una buena economía, doy por hecho de que vivirás en una discreta cueva. Salir al exterior ya entraña más dificultades. Si tienes la fortuna de conocer un parque cercano, acércate hasta allí con un libro y no te muevas. En el caso improbable de que te hayas leído toda tu colección, busca una biblioteca cercana (suelen ser gratis). Si no te apetece, descubre el placer de releer un buen libro. Si el libro es bueno, la segunda vez te resultará mejor. Pasa como con el sexo o, por no salirnos del tema, con las obras de arte en general.

Dar ejemplo en tiempos de crisis

A dos semanas escasas de las elecciones catalanas, los ciudadanos queremos saber cuánto dinero se van a gastar los partidos políticos en sus campañas. Y no sólo en Catalunya ni en este momento, sino en los procesos electorales que vengan, haya crisis o no. Y a algunos no nos vale la excusa de que los partidos reciben financión privada. ¡Y un carajo! Sólo los bancos tienen la llave de la caja fuerte del dinero y todo el mundo sabe que sus gestores son responsables en gran medida de la crisis. Además, ¿qué valores transmite la publicidad electoral? Sólo hay que echar una ojeada al videojuego del PP catalán en el que una tal Alicia Croft se carga inmigrantes sin papeles. ¿Tenemos que pagar también esa porquería? No hace falta ir tan lejos. Bastante suplicio implica encontrarse la calle llena de carteles horribles o escuchar a todo momento valentonadas exclamadas a ritmo de mitin. Creo que tenemos que pedir las cuentas claras de la publicidad electoral antes de que arranquen las campañas,...