miércoles, 1 de febrero de 2012

Cómo depilarse las cejas masculinas

¿Se puede ser más *$*%$?
Aunque hay discrepancias sobre la materia, no es lo mismo depilarse las cejas masculinas, que depilarse las cejas como un hombre.

Lo primero que hay que tener en cuenta es el contexto histórico. Consideramos que hace cincuenta años, a no ser que el hombre en cuestión se llamara Dalí o fuera multimillonario o estuviera loco o todo a la vez, una depilación de cejas habría acabado con el hombre más fornido, varonil y heterosexual bajo el inexorable peso de la etiqueta "maricón" o alguna de sus variantes.
Afortunadamente, hoy en día el ejército de lo políticamente correcto impone a quien gusta de llamar maricón a un homosexual un castigo ejemplar, situándolo en su lugar preciso dentro de la cadena darwinista. No hablamos del mono, sino del burro salvaje.

Por tanto, el hombre es libre de depilarse las cejas en esta sociedad. En cuanto al dilema planteado al principio, despejamos la primera posibilidad por estúpida: todas las cejas que brotan de la piel de un varón han de ser por fuerza varoniles.

La segunda cuestión ya es más compleja. Puesto que no existe una tradición de técnicas para depilar cejas selváticas y hambrientas de epidermis, como las de muchos hombres, es perentorio referirse a un modelo conocido por todos. Antes de ponerle nombre y apellido cabe preguntarse: ¿sirven las técnicas para depilar cejas femeninas? La respuesta es sencilla: sirven, pero entonces el rostro masculino dará un giro de 180 grados, que quizá afée el conjunto. Los expertos en estética recomiendan un acabado menos estilizado, más denso y simulado, que en el caso de las mujeres.

Por eso, el modelo propuesto es Cristiano Ronaldo. Este señor, además de jugar bien al fútbol y padecer varios trastornos psicológicos sin diagnosticar, se merece ocupar un lugar destacado en la estética masculina contemporánea. Si bien el acabado de sus cejas roza los límites de lo varonil, sin duda son legión los que han copiado su técnica.

A saber: las cejas deben acortarse por los extremos más alejados del entrecejo y, sobre todo, deben depilarse desde abajo, y no desde arriba como muchos hombres acostumbran a pesar.

Muchos de los que lo han intentado, sin embargo, han fracasado en su intento y se preguntan por qué, en lugar de causar admiración entre el resto de seres humanos, se han convertido en símbolo de la horterada del momento. He aquí algunas respuestas:

a) Si el sujeto es feo de narices, quizá no sea buena idea llamar la atención por otro rasgo antiestético más. Hay una gran diferencia entre unas cejas superpobladas y el hilillo de Marlene Dietricht.

b) Cada rostro necesita un tipo de cejas. Si el individuo quiere ir de duro por la vida, ostentar cejas de Barbie Gran Gala quizá se convierta en una contradicción.

c) Cristiano Ronaldo tiene a su disposición diversos profesionales que le asesoran para lucir una imagen mejor y, en ningún caso, creemos que dedique su tiempo libre a experimentar con las pinzas.

Para aquellos, que como un servidor, destacan por sus cejas pobladas siempre pueden fijarse en iconos como Montgomery Clift, que nunca necesitó una depilación para convertirse en un mito. Aparte, conviene practicar la humildad, así que tal vez baste con afeitarse el entrecejo para no parecer más idiota de lo que se es y quitarse algunos pelillos, más que nada, para los días de niebla.

Por último, reseñar una técnica muy económica, antiestress y que puede terminar con la manía de comerse las uñas. Consiste en aprovechar la oscuridad de una sala de cine, por ejemplo, para tirarse de los pelos de la ceja al azar, de modo que el resultado también se contagie de esa falta de planificación. Atención, porque puede resultar irritante para los demás y debe de ser poco higiénico, pero tampoco creemos que un tema tan estúpido como la depilación de cejas (masculinas o femeninas) merezca mejores esfuerzos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

vaya MIERDA