lunes, 19 de diciembre de 2011

El hombre lija con las piernas peludas o... velludas, que viene a ser lo mismo

Elige: hombre-lija o...
Hipermodernísimo fenómeno el que se ha dado en este blog. Resulta que me quejo, bueno, es un decir, más bien agonizo porque varios internautas avistan este islote al buscar en Google "piernas peludas" y, con retranca y para mi alivio, dedico un artículo al tema.

Pues bien, al cabo de poco tiempo resulta que ese artículo de recochineo, totalmente despectivo e incluso soberbio (todo lo soberbio que se puede ser desde este modesto disparador), se convierte en el texto más visto por los lectores.

Desde luego, si este blog tuviera como objetivo conseguir un objetivo pragmático: difundir una corriente de opinión, demostrar a los demás lo trabajador y culto que aparento ser, obtener dinero por los clics en los anuncios, etc., hay que reconocer que sería un fracaso.

Dado que mi antídoto enrabietado para combatir con sorna un tipo de búsqueda ociosa en Internet se ha convertido en mi propio veneno, se me abren varias posibilidades: apuntarme el tanto y colar en pretendidos textos sobre el acné y la homosexualidad de los famosos mis propias ideas; borrar cualquier contenido que pueda llevar a los buscadores de "piernas peludas" a este blog; insultar a estos dedicados internautas para provocar su ira; hacer como que no ha pasado nada... Obviamente, esta última opción se autodestruye con el propio artículo.

Voy a imaginarme que estas personas, con su cerebrote y su corazoncito (o viceversa), no sólo aterrizan en mis artículos sino que los exploran (yo creo que no, pero vamos a imaginar con optimismo). Utilicemos la metaficción hipervinculada para un fin didáctico.

Supongo que todavía queda gente que considera que los anuncios de televisión tratan de ganarse nuestro favor para vendernos un producto. No estoy nada seguro de que los televidentes (que no son adivinos a distancia ni mucho menos) sean conscientes de que, junto con el bien (o mal) de consumo, la marca, a través de la empresa de publicidad, le va a vender una idea del mundo.

Lo más seguro es que esta idea del mundo se aleje de la reflexión, excepto en campañas sensibilizadoras. Por ejemplo, una marca de bronceadores nos va a vender esta idea: la gente pálida no resulta atractiva. Nada que objetar. Se podría tomar como una opinión. El problema viene cuando esa misma persona morenita es delgada, encantadora, tiene muchos amigos, veranea en un lugar de ensueño (tiene dinero) o corretea con sus hijos preciosos (y a veces rubios), etc. ¿Y por qué es un problema? Porque los demás anuncios que no querían vendernos bronceadores, sino aspiradoras o coches mostraban a mujeres muy parecidas, casi idénticas: bronceadas, delgadas, educadas, sonrientes, etc.

Me podéis creer o no, pero este mensaje descarta al ochenta por ciento de la población femenina, que tal vez por esta regla de tres, y según las leyes del mercado, merezcan estar toda su vida penando a través de dietas, gimnasios, estilistas, rayos uva y demás inventos, para poder ir a la playa, pasar la aspiradora, conquistar a un hombre con un coche maravilloso o ¡tener hijos guapos!

Al hilo de esto, hace unos años que, al menos en España, los hombres pasean una barba de tres días impecables. Será una moda o será el estrés de la vida diaria y un aparato que cuesta más que una afeitadora eléctrica y sólo sirve para llevar una barba de tres días.

...psicópata bien afeitado.
El caso es que a la multimillonaria Gillette, que saca muy buenos productos para el afeitado a un precio abusivo, no le ha hecho gracia esta tendencia y, en lugar, de bajar los precios de sus maquinillas y, sobre todo, de sus recambios, ha puesto en marcha una campaña publicitaria muy potente en la que muchas modelos guapísimas pretenden librar una guerra contra el hombre-lija.

Una especie de Lisístrata, pero en el que estas mujeres imposibles (superdotadas del canon de belleza actual) resaltan una obviedad: un rostro afeitado es mucho más agradable al tacto que otro a medio rasurar.

Por esta regla de tres, imaginemos que una marca de productos dietéticos presenta a una mujer gorda ocupando más de media cama y a un hombre guapísimo que emprende una campaña contra las mujeres-foca. ¿Imposible? Veremos.

Nota: me interesa mucho saber a qué viene tanto interés por buscar en Google "hombres con piernas peludas (o velludas)". Si a alguien le apetece compartir sus conocimientos, por favor, que deje un comentario.

2 comentarios:

Mateo dijo...

Quien busca hombres con piernas velludas? Mujeres? Gays? potenciales metrosexuales con ganas de poder comparar sus piernas depiladas con la de hombres inferiores que no se depilan? Lo mejor de la red es que la gente a la hora de buscar es honesta en sus intereses, por eso triunfa el porno. Los anuncios siempre buscan estereotipos, modelos a los que la gente debamos parecernos y gustarnos, en algún momento del siglo XX se pensó que es lo que nos tenía que gustar, supongo que para impulsar el mundo de la moda, los cosméticos, gyms, etc. Lo que está de moda es la imagen y la comunicación. Los que somos feos y poco comunicativos no estamos de moda, por el momento, las modas cambian, sólo vivimos en una época que no nos favorece.

David Navarro dijo...

Se puede ser feo y fea de muchas maneras. A mí me gusta la cosmética de la reflexión constructiva. Eso no significa que siempre lo haga.
Yo creo que nos fijamos demasiado en la ventanilla, un ojo de buey, por la que desfilan los cuatro gatos pluscuamperfectos del famoseo. La vida real es mucho más que eso.